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Palabras de Alcance.

LA BITÁCORA DE BRAUDEL. Por Juan Carlos Pérez García

Hay que preguntarse por qué. Hay que interrogarse constantemente por las causas que lo provocan. Dónde está el quid de la cuestión. Estamos habituados a olerlo, a intuirlo en los comportamientos, a percibirlo a veces con tal claridad que aterra al más pintado. Se trata del poder terrible, corruptor y destructor de las drogas. En las aulas se percibe el eco de este poder. A veces es ese olor penetrante, tan delator como el mayor chivato de la historia, naturalmente cuando se trata de drogas que se fuman.

Dios sabe que carezco de cualquier tipo de experiencia en el tema. Pero percibo algo de su perturbación entre los alumnos. Los hay que llegan, ya de buena mañana fumados; no es que están medio durmiendo o medio despiertos. Este estado de semisomnolencia lo podemos tener todos de muy buena mañana. Se trata de otras situaciones, de otras circunstancias, algo más tenebrosas, más exigentes y más caras para la salud.

Ahí está, sin embargo y es difícil hacerle frente. Cuando muere un famoso, parece que los medios se acuerdan de los nefastos efectos de las drogas. Muchas familias no necesitan estas noticias, como la de Seymour Hoffman para actualizar su mente con la maldita heroína. Les resulta cotidiana. Ver a esos padres atrapados en la crisis, impotentes para afrontar el simple hecho de salir adelante a diario, cómo son incapaces de tomar las riendas familiares y conducir a sus hijos por un camino recto, es muy duro.

Nada parecido sucede con la palabra cáncer. Muchos nos aterramos sólo de oirla. El alcance de la misma es inmenso y sus efectos han sido tremendos hasta ahora. Se nos anuncia que iremos atenuando el aroma a muerte que desprende el término, pero aún así …

Quizás habría que recordar a Lewis Carroll:

“- Cuando yo empleo una palabra -insistió Tentetieso en tono desdeñoso- significa lo que yo quiero que signifique … !ni más ni menos!
– La cuestión está en saber -objetó Alicia- si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes-
– La cuestión está en saber -declaró Tentetieso- quién manda aquí … !si ellas o yo!”
Lewis Carroll, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí.

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