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LA BITÁCORA DE BRAUDEL /JCPG

1.

La llegada del verano comienza a alterarlo todo. La política lo está ya, y desde hace años. Confieso mi hartazón. Confieso que estoy hasta los …de las llamadas dos Españas y, si existe, estoy en una tercera. No puedo más. ¿Pararemos alguna vez con este eterno duelo a garrotazos. Parece que ni Rajoy ni ninguno de los otros se dan por aludidos. Ahí siguen dando golpes. Aunque parece que finalmente los golpes son de estos permanentes extremos en los que nos movemos. Sí ya sé que cada uno tiene sobrados argumentos. No pretendo convencer a nadie, pero…. ¿No es esto una especie de duelo a garrotazos que es más destructivo que otra cosa?

2.
Lo del beso virginal se las trae. Presentar a dos vírgenes, católicas para más señas, besándose es un recurso de descerebrados y de meros provocadores. Que Cañizares podía haberse callado, no sólo porque es un cardenal y anciano, sino porque en la Iglesia hay buena pléyade de homosexualidad, lo sabemos todos. Pero lo de las vírgenes y su beso descarado suena al viejo anticlericalismo. Sinceramente presumía algo más de inteligencia, pero… al final no es otra cosa que mierda laica. Si este es el Estado laico que nos espera, virgencita virgencita que me quede como estoy.

3.
Terminar el curso se hace cuesta arriba. La Consejería nos ha regalado una faena para junio. Ya que da dinero a los padres por los libros, nos ha encomendado a los profesores la misión de validar, recoger y volver a entregar (esto ya en septiembre) los libros de texto. Hay que quedar bien con los padres, que vienen elecciones. Todo, menos entregar la responsabilidad a los padres sobre el estado de los libros de texto de sus hijos, sobre todo porque son esos mismos padres los que reciben 200 euros de subvención desde la consejería. Definitivamente la mierda siempre cae para abajo, y los profesores estamos justo debajo. Imagino que Marzà y su gente tiene esa imagen tan extendida últimamente de los profesores: que somos gente que trabaja poco. Por eso, lo mejor es darles faena, que no se aburran.

En Los Ruices, a 15 de junio de 2016.

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