Apenas un 40 % de los bares y restaurantes con terraza abren el primer día tras entrar en vigor las nuevas normas
Leer más
Cruz Roja consolida su labor social en Requena gracias al apoyo de socios y socias
Leer más
El Departamento de Salud de Requena baja su Tasa de incidencia a 71.53, por bajo de la media de la CV y nacional
Leer más

LA BITÁCORA DE BRAUDEL/JCPG

Cuando algunos fenómenos de ruptura social y política; cuando fenómenos internacionales amenazan con acabar con la diversidad cultural y religiosa; cuando… parece oportuno volver sobre nuestro campanario. Pero no precisamente para exaltarlo, algo que hacemos –mea culpa- con mucha frecuencia. Y volver, ¿por qué? Un simple acto de justicia. Si no hacemos justicia a nuestro ser, ¿alguien lo va a hacer por nosotros?

Para nosotros es familiar el mundo agrario. Amar las viñas, con su verdor veraniego, con sus diferentes tonalidades otoñales y con el raso marrón que las domina en el invierno; es para nosotros algo natural. En este periódico la presencia del mundo agrario y las bodegas son asunto casi cotidiano.

La prensa nacional y hasta la regional nos ignoran. No a nosotros solos. Ignoran al mundo agrario. Las noticias creadas por la agricultura a lo largo de un año son bien pocas. Eso sí; bien que se ocupan cuando se trata de algún asunto de origen europeo que afecta a nuestra agricultura. Lo demás, esos suplementos, más publicitarios que otra cosa, que resaltan ciertos vinos. Y nada más.

Ocuparnos de nosotros mismos. Esta es la cuestión. No sólo del vino, de la bobal. También de otras variedades autóctonas de vides que están amenazadas de extinción por la invasión de especies “bárbaras”, más rentables, especialmente desde que se realizan cavas. ¿Qué de la almendra? Cierto: gran parte de los que habitan el núcleo decisorio de la Meseta, esto es, las ciudades de Requena y Utiel, no viven de la tierra, e incluso le han dado la espalda. Pero es la tierra es la base, la identidad misma de nuestro alma. ¿Qué somos sin ella? ¿Tiene sentido acabar con variedades perfectamente adaptadas por el hecho de que, de momento, mientras duren las subvenciones, es más remunerador otra especie bárbara? ¿Cuándo tendrá lugar la auténtica unión comarcal para afrontar el futuro en condiciones? ¿Seguiremos dejando que otros hablen por nosotros y utilicen nuestra producción con sus propias etiquetas? ¿Realmente somos incapaces de publicitarnos a España y a Europa incluso en medios tradicionales como radio y televisión? Un aplauso a esos vinos que han conseguido premios, pero ¿el resto del sector va a permanecer inactivo?

En Los Ruices, recién terminada la tardana, a 12 de octubre de 2014.

Comparte: Crónicas de la invisibilidad