jueves, 17 septiembre
19. Página Cultural-Científica de la Fundación Lucio Gil de Fagoaga
Requena (17/09/26)-Artículo de Marcial García Ballesteros (CER, ASREMUS)
El novelista, periodista y político valenciano Vicente Blasco Ibáñez nunca estuvo en Requena. Sin embargo, su relación con personajes de interés local y el influjo de su ideología, a nivel político y periodístico, sí se dejó sentir notablemente.
El primer periodista local que entró en contacto con Blasco Ibáñez, fue, sin duda, Julián Pérez Carrasco (1872-1931), quien tras sus pinitos en revistas locales como El Corchete o La Colonia Requenense, se trasladaría a Valencia. Allí le vemos en 1889, con diecisiete años, fundando el periódico Sancho Panza, junto a García Lledó y otros. Un periódico que, en sus dos etapas (1889-1890 y 1894), lo tuvo como redactor y director.
Fue precisamente en 1894 cuando Blasco Ibáñez fundó El Pueblo, diario republicano de la mañana. La Enciclopedia Espasa (1931), sitúa a Pérez Carrasco como redactor del diario valenciano y el biógrafo de Blasco, León Roca (1997), lo cita entre los primeros colaboradores del rotativo:
El periódico pronto atrae a los más audaces. En el espacio de escasos meses se congregaron en torno a la figura de Blasco Ibáñez, Venancio Serrano Clavero, el poeta; Santoncha, Pérez Carrasco, Muñoz, César Calvo, Cucarella…
Pérez Carrasco daría pronto el salto a Barcelona, para ser redactor jefe de El Noticiero Universal. Pero la influencia de Blasco seguiría presente, también como novelista, por su común admiración por Émile Zola, reflejada en novelas como Los Oprimidos.
Aunque León Roca une el nombre de Venancio Serrano Clavero a los primigenios periodistas de El Pueblo, hoy sabemos que su entrada en el diario no sería hasta mediados de 1901. Desde ese momento y hasta su salida en 1905, Serrano Clavero fue incondicional seguidor, empleado y amigo del novelista, compartiendo páginas, mítines, reuniones políticas y viajes, para difundir sus ideales republicanos en casinos, teatros y plazas.
Ya exiliado en Buenos Aires, Venancio Serrano Clavero, redactor de El Diario Español, sería el encargado de acompañar a Blasco Ibáñez durante su primera visita a la Argentina, en 1909. Allí compartirían escenario en el estreno de la zarzuela Cañas y Barro, que Serrano Clavero escribió con base en la novela de Blasco.
Pero la relación más estrecha de Vicente Blasco Ibáñez con un requenense la tuvo, sin duda alguna, con su chófer y servidor personal, Ramón Giménez Cano (1885-1943). La revista gráfica madrileña Estampa (5-VI-1928), publicó una entrevista con la viuda de Blasco, D.ª Elena Ortúzar. Entre otras cosas, la dama contaba:
También han venido conmigo mis fieles servidores que han estado a las órdenes de mi marido más de veinticuatro años: el chófer, valenciano, de Requena, Ramón Jiménez y Casilda, su mujer.
La extensa relación en el tiempo del chófer requenense con la familia Blasco, puede leerse en un artículo de este autor, publicada recientemente en el n.º 4 de la revista Prometeo, publicado en 2026 por la Casa Museo Blasco Ibáñez.
Ramón sirvió, como voluntario, en un regimiento de ingenieros en Madrid, lo que especializó al cabo en mecánica y conducción de vehículos, lo que seguramente influyó en Blasco Ibáñez, amante de lujo y los automóviles, para contratar al requenense como chófer y empleado para todo. La cita anterior da a entender que Ramón habría estado al servicio de Blasco desde principios de siglo.
El escritor Antonio Precioso, que visitó a Blasco en Fontana Rosa, documentó este interesante párrafo en sus memorias (1930):
Antes de morir, es decir, días antes de sucumbir, el maestro acababa de pasar dos meses en París, en el Hotel Claridge, con su amadísima esposa y los fieles servidores Casilda y Ramón, matrimonio ideal para millonarios, ya que si ella posee la abnegación de una hermana de la caridad, él es el prototipo como chófer y como servidor, de corrección, cultura y lealtad.
Por último, hay que hacer notar la influencia del ideario republicano de Blasco Ibáñez en diversos periódicos requenenses de la época, con ejemplo especial en el titulado El Avance, publicado entre marzo y agosto de 1904, con el subtítulo de Semanario órgano del partido de Unión Republicana del distrito de Requena-Ayora, partido fundado, precisamente, por el novelista valenciano.