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Mario García, presidente de la Fiesta de la Vendimia de Requena, se muestra conmovido por los gestos de buena voluntad de las personas.

Requena, (29/03/20). Redacción.

El presidente de la 73 edición de la Fiesta de la Vendimia de Requena, Mario García Martín, se ha sentido conmovido por la atención recibida por parte de policías locales y un establecimiento comercial de la zona donde vive y trabaja en la actualidad, desde hace 15 días, fecha de inicio de confinamiento, ya que dejó su trabajo en Requena.

Precisamente ese confinamiento; del trabajo a casa y de casa al trabajo, “es duro porque mi esposa y mis hijas no están aquí y solo nos vemos y hablamos por videollamadas”, dijo.

El propio Mario García, enfermero nefrológico experto en hemodiálisis, publicaba unas palabras de agradecimiento y homenaje por, detalles “que son elogiables; hay buena gente estés donde estés”, dijo.

Y es que andaban escasos de material de protección en la clínica donde ahora trabaja, hasta hace unos días estaba en Requena, pero por motivos profesionales, la supervisora tiene baja laboral, él asumió otras competencias y ahora vive en Alboraya. Esto es lo que cuenta:

Terminamos una semana complicada y con la perspectiva de que al menos en las siguientes la situación no vaya a diferir mucho. En estos momentos de dificultad, el destino nos lleva a vivir todo tipo de experiencias. Hoy quiero compartir con todos una situación que viví este viernes 27 de marzo en primera persona y que ha llevado a que unos pequeños gestos desinteresados se hayan convertido en el máximo exponente del apoyo y solidaridad al personal sanitario que en esos momentos representamos mi equipo y yo. Hay gestos que no se pueden pagar con dinero y este es uno de ellos, por ello quiero hacer pública mi gratitud a las personas anónimas que lo hicieron posible.

Llevo años dedicándome a la diálisis como enfermero nefrológico y desde hace un tiempo gestionando una clínica en Alfafar. Pues bien, a raíz del virus que nos azota, el viernes tuve que buscar unas botas de agua para completar el equipo de protección individual de mis enfermeras, en principio servía cualquier bota de agua y pensé que las típicas botas industriales, estas de color verde, podrían ser perfectas para el cometido. Ante las dificultades para encontrar ahora un establecimiento abierto donde adquirirlas y puesto que al no ser de la zona, no me conozco muy bien los recursos disponibles, decidí contactar con Policía Local de Alfafar y pedirles asesoramiento tras identificarme y exponerles mis necesidades, la llamada fue productiva, el oficial que me atendió me informó de una gran superficie de bricolaje abierta en la zona aunque sólo para profesionales, no obstante, lo que me resultó más sobrecogedor en nuestra llamada fue el detalle que tuvo el oficial conmigo, ofreciéndole sus propias botas de agua e incluso la posibilidad de hablar con sus compañeros para entre todos conseguir botas de agua para nosotros, todo con tal de ofrecernos protección frente al covid. Agradecí de todo corazón el detalle, pero pensé que sería sencillo conseguir las botas en el comercio que me había indicado, de modo que me dirigí a la tienda de bricolaje. Tras identificarme y darles las preceptivas justificaciones del motivo por el que necesitaba las botas, no lo dudaron ni por un instante, además y para sorpresa mía, no sólo me las proporcionaron, sino que al conocer el destino de las mismas se negaron a cobrarme nada por ellas a pesar de mi insistencia.

Al margen del propio valor material, fueron dos actos de solidaridad que a mí me conmovieron, ya que han hecho posible que las enfermeras de mi equipo estén bien protegidas en un momento en el que se ha demostrado que somos tan vulnerables frente al virus… En momentos así uno se siente orgulloso de ser sanitario y los problemas, las penas y los temores, pesan un poquito menos.

Como decía, han sido dos bellos gestos que han llevado a que unas comunes botas de agua industriales se conviertan en parte de la armadura de una enfermera en la lucha contra el virus. Agradezco de todo corazón el detalle tanto del oficial de la Policía Local Alfafar como el de los dependientes de Bricomart Massanassa, que denota el gran valor humano de sus artífices. Desconozco si este mensaje llegará a ellos, pero estoy convencido de que se sentirían orgullosos de poder ver cómo han contribuido con sus actos a la protección de las enfermeras de mi clínica. ¡¡Mil gracias y ánimo!! ¡¡esta lucha la ganamos juntos!!

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