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LA BITÁCORA/JCPG
En este país nuestro, en el que en los últimos tiempos no caben las medias tintas, ni las opiniones reposadas y meditadas, donde lo absoluto juega un papel primordial, el tema educativo está en el ojo del huracán de la política. En realidad, es pura política. El debate está tan viciado, tan repleto de lugares comunes: el supuesto franquismo de las reválidas, la bondad universal del mensaje de la izquierda, etc. Con milongas de esta naturaleza no vamos a ninguna parte. Está clara la podredumbre de nuestro sistema educativo. ¿Vamos a seguir cruzados de brazos?
¿Qué tal si nos fijamos en lo que hacen los demás? A lo mejor determinados mitos se derrumban de puro falsos. Como el de la sustancia franquista de las reválidas.

  Va entonces y resulta que Finlandia, el gran modelo, tiene reválidas, y no precisamente fáciles de pasar. Nuestra PAU es un monigote fácilmente superable en comparación con las pruebas finesas.
 Ahora sería el momento de diseñar un buen sistema de reválidas. Un sistema que mida y sirva a profesores, padres y estudiantes para mejorar. Algo me dice que el debate no va a llegar muy lejos. Pero, en fin, en algún momento tendrán que cambiar las cosas.
En Los Ruices, a 16 de noviembre de 2016.
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