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EL OBSERVATORIO DEL TEJO / JULIÁN SÁNCHEZ

Vino a causar una cierta conmoción la noticia difundida por los medios de comunicación de occidente sobre la brutal y masiva matanza de estudiantes cristianos en la universidad keniata de Garissa, con un total de 148 jóvenes cristianos africanos muertos. Apenas unos días de tránsito de la noticia y ya se han apagado todos los ecos de la misma. No hemos visto ni veremos a decenas de jefes de estado manifestarse contra esta barbarie, ni una campaña mediática masiva con lemas del tipo «je suis Chrétien». No, no la veremos, sencillamente, porque los asesinados no son europeos ni aconfesionales, se da la circunstancia por el contrario de que son africanos y cristianos. No existe otra acepción al respecto, lamentablemente es la única y verdadera.

La persecución del cristianismo en el mundo viene alcanzando últimamente una magnitud de auténtico genocidio. El yihadismo, enmarcado en un islam suní takfirí de inspiración wahabita, viene constituyéndose como el principal asesino de cristianos actualmente. Los propios musulmanes que no están de acuerdo con esta interpretación que la yihad ofrece de su religión, son los primeros no solo en condenar estos hechos execrables, pero se echa de menos una mayor beligerancia para ponerse en primera línea de combate en su contra. Los chiítas y alauitas de Siria, Irak o Irán, ya lo vienen haciendo indubitablemente, pero no es suficiente y la masacre se extiende cada día más ostensible.

En España las detenciones efectuadas a psicópatas yihadistas van en aumento. En lo que va de año ya se ha detenido a tantos terroristas en nuestro suelo como en todo 2014. La reivindicación de al-Andalus y de la Córdoba califal es uno de sus mitos y efectos de llamada y, en consecuencia las amenazas tan frecuentes como numerosas.

Son varias las personalidades que a nivel mundial han levantado su voz contra la masacre. Según publica en IfoBae, el líder de la comunidad caldea en los EEUU, Mark Arabo, cuya comunidad tiene sus raíces precisamente en denunció “el genocidio” que realizan los terroristas del Estado Islámico mediante la terrible revelación: “Hay un parque en Mosul donde el Estado Islámico decapita sistemáticamente a los niños y pone sus cabezas encima de palos. Cada vez más niños están siendo decapitados y sus madres son violadas y asesinadas. A sus padres los están colgando”. Afirmó igualmente que “el mundo no ha visto este tipo de atrocidades en generaciones”.

El líder cristiano manifestó igualmente que el 95% de los cristianos ya ha huido de la zona donde se producen las hostilidades y el 5% se ha convertido al islam, aseverando que a los cristianos se les ha amenazado que si regresan morirán. “El Cristianismo ha muerto en Mosul”, sentenció Arabo.

Siguió denunciando Arabo que según la tradición yihadista los cristianos tienen pocas opciones: se convierten, pagan una multa o padecen la “muerte por la espada.” “Pero después de pagar la multa, los combatientes toman a las esposas cristianas con sus hijos y las convierten a la fuerza en sus propias esposas”

La situación de la minoría cristiana iraquí es especialmente crítica en el norte del país. En el tránsito de una simple semana, unos 100.000 cristianos huyeron de los yihadistas que tomaron la ciudad de Qaraqosh, la mayor ciudad de esa religión en Irak, y las zonas de los alrededores, abandonadas por las tropas kurdas. En consecuencia, según manifestó el patriarca caldeo Louis Sako, “actualmente existen un total de100.000 desplazados cristianos que han huido con lo puesto, algunos a pie, hacia la región de Kurdistán”. “Es un desastre humanitario, las iglesias de las ciudades tomadas están ocupadas y se han retirado las cruces y demás símbolos religiosos”.

La persecución es todo trato injusto sufrido por los cristianos como consecuencia de su fe. No se trata únicamente de la violación del derecho a elegir su religión, sino de toda discriminación o trato vejatorio que profieren a sus personas y colectividades a consecuencia de su acepción y creencias.

La persecución contra los cristianos se practica sistemáticamente en todo el mundo. La principal característica de la persecución es que no surge por casualidad, sino que es premeditada y organizada.

Otra característica es que se organiza distintos niveles, que van desde la propia opresión hasta la violación de los derechos fundamentales, como negar el acceso a la educación y al trabajo. A largo plazo puede desembocar en una severa persecución, para terminar tratando a los cristianos como ciudadanos de segunda clase a quienes no se les respeta ni los derechos más básicos.

Se ha publicado que más de 150 millones de cristianos sufren alguna discriminación o son víctimas de la violencia, ya sea a mano de miembros de otras religiones o bajo regímenes totalitarios. Según denuncia Ron Boyd-MacMillan, Director de Investigación y Estrategia de Puertas Abiertas Internacional, entidad que trabaja para erradicar los efectos de la persecución en distintas áreas: social, jurídica, humanitaria, psicológica y espiritual; “existen actualmente cuatro fuentes de persecución en el mundo: el extremismo islámico, la opresión comunista, el nacionalismo y la intolerancia religiosa y secular. El principal cambio observado en los últimos 30 años ha sido la sustitución de la opresión comunista por el extremismo islámico como el perseguidor principal de cristianos en todo el mundo. Sin embargo, otras fuerzas de opresión continúan. Corea del Norte, bajo su régimen estalinista, sigue siendo el país más peligroso para los cristianos, y la comunidad más numerosa que persigue a los cristianos es la china, evangelizar a la salida de la iglesia está estrictamente prohibido por la ley china.”

También en el Congreso de los Diputados de España se ha tomado una iniciativa, mediante acuerdo adoptado mediante una proposición no de ley sobre el particular, la cual fue enmendada a efectos de que la condena, no sólo sea comprensiva de la minoría cristiana, sino que se haga extensivo el rechazo a la persecución a otras minorías religiosas en manos de Daesh (Estado Islámico).

Sería conveniente el recordar lo que se prescribe al efecto en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

No puede haber excusa ni interpretación alguna al respecto. Me gustaría finalizar el artículo con una cita ya muy conocida, pero no por ello menos actual. Unos versos que unos atribuyen al poeta Bertolt Brecht y otros al teólogo alemán Martin Niemöller. Sea el autor quien fuese, lo cierto es que la evidencia no puede ser más constatable:
“Primero se llevaron a los comunistas / pero a mí no me importó /porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros / pero a mí no me importó / porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas / pero a mí no me importó / porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas / pero como yo no soy religioso /tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí/ pero ya es tarde.”

Pues bien, tomemos nota, porque por “no ser” tampoco nos vamos a escapar.
“je suis Chrétien”
Julián Sánchez

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