miércoles, 14 octubre
Hay lugares a los que no volvemos para recordar quiénes fuimos, sino para descubrir quiénes somos ahora
Requena (14/10/26)- Ana San Joaquín Polo
Hay una diferencia entre venir a un lugar de vacaciones y regresar para quedarse. Durante muchos años, Requena fue para mí ese lugar al que volvía unos días para reencontrarme con personas queridas, pasear por calles conocidas y disfrutar de su esencia, antes de regresar a la vida que había construido lejos. Ahora todo es diferente: he vuelto para quedarme y estoy descubriendo Requena desde una mirada nueva.
Mi regreso está siendo, sobre todo, un regreso lleno de reencuentros. Personas con las que hacía años que no coincidía, conversaciones que recuperan una familiaridad especial y lugares que, aunque hayan cambiado, siguen despertando sensaciones conocidas. Hay algo muy bonito en volver después de tantos años y comprobar que un lugar puede seguir formando parte de nosotros incluso cuando nuestra vida ha transcurrido lejos.
Ahora recorro esas calles con mis dos hijas y pienso en cómo los lugares que fueron importantes para nosotros pueden convertirse también en escenarios de nuevas historias. Hace unos días, paseando con ellas por la avenida, tuve un instante especialmente emocionante. Me vi reflejada en mi madre, María Amparo Polo. Fue como si durante unos segundos el pasado y el presente se encontraran: yo, ahora como madre, recordando a la niña que fui y sintiendo muy cerca a quien fue mi madre.
Septiembre es para mí un mes de memoria, porque fue cuando perdí a mi madre. Ella perteneció a diferentes asociaciones de Requena y formó parte activa de la vida de este pueblo. Recordarla aquí tiene un significado especial porque no solo forma parte de mi historia familiar, sino también de la historia de una comunidad a la que ahora regreso.
Desde la psicología sabemos que el duelo no consiste en olvidar, sino en aprender a relacionarnos de otra manera con la ausencia. Con el tiempo, el recuerdo puede dejar de estar ligado únicamente al dolor y comenzar a convivir también con la gratitud. La psicología positiva nos invita precisamente a reconocer los vínculos significativos, aquello que nos ha aportado la vida y las fortalezas que desarrollamos a través de nuestras experiencias.
Por eso hoy puedo echar de menos a mi madre y sentir gratitud; mirar atrás y, al mismo tiempo, ilusionarme con lo que estoy construyendo ahora. Las emociones no tienen por qué excluirse: podemos sentir nostalgia y alegría, tristeza e ilusión, recuerdo y esperanza.
Esta nueva etapa también es profesional. Actualmente paso consulta como psicóloga sanitaria y coach en Clínica Pulsar y Clínica Avanza, en Requena, además de ofrecer atención online. También estoy desarrollando Feel & Flow Club, un proyecto de talleres y espacios grupales para acercar la psicología y el bienestar emocional a la vida cotidiana.
Volver a Requena no ha sido regresar al pasado. Ha sido reencontrarme con él, agradecer lo vivido y traer todo lo aprendido para seguir construyendo mi presente.
Quizá eso sea también volver a casa: descubrir que el lugar que un día dejamos atrás puede seguir teniendo un espacio en nuestra historia, pero permitiéndonos escribir allí nuevas páginas.
Ana San Joaquín Polo
Autora de El Rumor de lo Esencial
Psicóloga y coach. @undialogocontigo