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Esta REVISTA LOCAL, que me proporciona el honor de ponerme en contacto con mis paisanos, como cualquier medio de comunicación, tiene como medio fundamental las palabras. El Lenguaje es una capacidad asombrosa que nos distingue a los seres humanos y no sé muy bien si caemos en la cuenta de la posesión de este tesoro que tenemos y vamos acrecentando.

Utiel (11/11/21) – Margarita Martínez Marzá.

Soy de quienes opinan que hay que mimar y tratar bien la Lengua y no es la moda o cuestiones que pretenden ser ideológicas. Pero no es fácil; la Lengua es una construcción, como un edificio, donde todo tiene no solo sentido, sino que no puede modificarse, como no puede tocarse una viga maestra sin riesgo de daños mayores en el edificio.

Plantearé algunas cuestiones que solo han creado confusión, cuando en nuestra preciosa herramienta de comunicación debe haber claridad.

SEXISMO EN NUESTRO LENGUAJE

Se comprende perfectamente que deseemos que nuestro lenguaje no sea sexista, ni tenga intención de dar categorías a unos y quitárselas a otras. Generalmente ocurre más en la intención del contexto y en determinadas frases que en la estructura de la Lengua. Y eso es lo que están haciendo algunos con buena intención por la igualdad para las personas, pero demostrando nulo conocimiento de su Lengua.

Palabras que algunos dicen que son masculinas en singular y femeninas en plural. Ej.: El alma, arma, agua, arte…etc. // Las almas, armas, aguas, artes (esta última terminada en “e”).

Como no pueden definirse el género por el sexo, ha de serlo por el artículo que precede, pero solo hay un género en cada palabra. Parece absurdo que algo sea masculino y si hay varios de ellos sea femenino. La Lingüística es una Ciencia y en las Ciencias no hay absurdos, ni son objeto de juegos ni ocurrencias.

Las anteriores palabras comienzan en singular por “a” acentuada (aunque no lleven tilde). Es por lo siguiente: Como la primera letra de la primera sílaba es “a”, suena mal (cacofonía) con artículo la: la agua/ la asa/ la arte. Diremos “El” no porque sea masculino, sino para evitar que suene mal. El idioma exige armonía. Como en plural no existe el conflicto, tiene el artículo que corresponde y con él sabemos el género: El agua/ el arte / el arma// las aguas, las artes, las armas, las asas. Si en plural son femeninos, está claro, estas palabras son FEMENINAS, aunque en singular lleven el artículo «EL»

Y no piense aquí nadie que el asunto es machista ni feminista; es gramatical.

Autora: Margarita Martínez Marzá

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