martes, 19 mayo
María Isabel Cebrián Abarca pone el punto de partida al acceso a terapia psicológica en Ayora y alrededores
L.Sánchez Benejama.
Ayora ya cuenta con un centro de psicología. La apertura de una clínica de estas condiciones en una localidad alejada de la ciudad no es solo la inauguración de un negocio; se trata de un gran paso hacia el bienestar comunitario y el acceso a un servicio que, hace muy poco, constituía un estigma.
Maria Isabel Cebrián Abarca, psicóloga impulsora de MAICEA, ha activado el motor de cambio. La tarea de normalizar el apoyo psicológico en una zona rural donde “todos te conocen” se traduce en aclarar a los vecinos y vecinas que sus emociones importan, y eso es algo para celebrar.
El pasado sábado 18 de abril MAICEA celebraba su inauguración, y puso el verdadero punto de partida a un servicio que ya es un triunfo en Ayora.
La salud mental, ahora en el Valle
Maria Isabel no imaginaba poder dedicarse a trabajar tiempo completo en Ayora, su pueblo, pero, como ella asegura, MAICEA es un sueño que nunca llegó a soñar. Para ella es un orgullo saber que ahora puede acercar algo tan importante como la salud mental a todo el Valle de Ayora-Cofrentes, un lugar alejado de las ciudades.
Organización y dinámica para todos y todas
La psicóloga entiende que, al ser ella de la localidad, muchos vecinos y vecinas recurran a otros profesionales. Por esto y también por el volumen de trabajo, cuenta con dos compañeras, que son de Almansa y Albacete, para que quienes elijan iniciar una terapia, puedan hacerlo con alguien desconocido.
Asimismo, la entrevistada asegura que le ha sorprendido la acogida de los pacientes, y que se ha convertido en un servicio muy dado, por ejemplo, a niños y adolescentes que, incluso cuando ya ha conocido a sus padres, van solos al centro.
MAICEA al futuro
Ahora mismo, Maria Isabel piensa en estabilizarse laboralmente. Se ha recorrido los pueblos de la Comunidad desde que empezó a trabajar en numerosas disciplinas como talleres de institutos, talleres de memoria para mayores, atención a pacientes y psicotécnicos, entre otros. Como alega ella misma, “ahora quiero dedicarme principalmente a la parte clínica en mi centro, y luego explorar otros ámbitos como tener talleres online, plantear un proyecto para centros educativos, para formar a padres, alumnos y profesores y…quién sabe…igual algún día escribir un libro”.