Cruz Roja Ayora pone en marcha una exposición para concienciar acerca de los objetivos de desarrollo sostenible
Leer más
LA UNIÓ pide al Ministerio de Agricultura medidas extraordinarias para el sector vitivinícola, antes de empezar la próxima vendimia, con fondos propios
Leer más
Tan solo Caudete de las Fuentes, Utiel y Requena tienen positivos por Covid en estos momentos
Leer más

CARMINA BURANA

El pasado fin de semana días 3 y 4 de octubre, tuvo lugar en nuestra ciudad el concierto de inauguración por la restauración de la iglesia de San Nicolás de Bari, la más antigua de Requena, situada en el emblemático recinto de La Villa. Dicha inauguración se llevó a cabo mediante la puesta en escena, en la nave central del brillantemente remozado templo, de la cantata Carmina Burana, creación musical clásica, obra maestra del compositor alemán Carl Orff (1895-1982). La interpretación de la obra fue llevada a cabo, como previamente se había anunciado por la Orquesta Filarmónica de Requena, bajo la dirección de su titular D. Francisco Melero Belmonte, y espectacularmente complementada mediante la conjunción de dos agrupaciones vocales, tal y como vienen a ser los componentes del coro de la Universidad Politécnica de Valencia y la Coral del Vinalopó de Alicante, dirigidas ambas por sus titulares D. José Francisco Sánchez Iborra y D. Juan Luis Vázquez, respectivamente.

El concierto tuvo su prolegómeno, con la presentación de las particularidades del mismo, llevada a cabo admirablemente, tal y como nos tiene acostumbrados, por su presentadora habitual Mari Vi. Gómez quien, con su maravillosa dicción ofreció la primera nota positiva del acontecimiento.

En primer lugar lo que más pudo sorprendernos, fue sin duda la circunstancia de la gran calidad del montaje escénico presentado, que vino a propiciar la evidencia de que cualquier espectador con cierto interés por la música pudo encontrar perfectamente accesible el espectáculo, habida cuenta que no estábamos en un auditorio al uso, debidamente habilitado para la perfecta audición y, sin embargo, los espectadores pudimos gozar de un sonido más que aceptable, teniendo en cuenta las limitaciones que supone que la orquesta y el coro actúen en un espacio que no está especialmente diseñado para acoger este tipo de conciertos. En consecuencia, un gran acierto del delicado oído del maestro Melero, quien fue capaz de diseñar un espacio difusor de un sonido bien estructurado y, hasta en ocasiones, espectacular.

Entrando en la crítica específica del concierto, podremos considerar que las seis secciones de la obra, con sus 24 movimientos (25 si consideramos la repetición de Oh, Fortuna inicial y final), fueron interpretados a la clásica, o sea,  cada sección con su número variable de canciones cada una de ellas, desde una a seis o siete, todas las cuales, dentro de cada sección, fueron ejecutadas sin interrupción entre ellas, únicamente el espacio consabido entre parte y parte.

La Filarmónica, magistralmente dirigida por el maestro Melero realizó el acompañamiento llevando a lomos de sus notas una notable identificación con unos coros, aún originarios de dos masas corales distintas, perfectamente armonizadas en orden a compenetración, denotando la gran labor llevada al efecto por sus directores titulares, destacando la perfecta incorporación en su momento de las voces solistas, en brillante actuación de la soprano Emilia Onrubia, el contratenor Pedro Pérez y el barítono Jorge Páez, voces que hicieron vibrar la sensibilidad de un recinto pleno de asistencia y muy especialmente atento a la ejecución de cada movimiento.

La espectacularidad del movimiento final, consiguió poner en pie al numeroso público quien dedicó al conjunto una larguísima ovación, plena de emoción y agradecimiento a una labor como la de Francisco Melero y su orquesta, quienes son capaces de traernos a Requena espectáculos de la una categoría tal, cuya calidad únicamente puede ser llevada a escena en los grandes auditorios de España.

Otro sensacional éxito de la Orquesta Filarmónica de Requena y de su alma mater el maestro Melero Belmonte, quien acepta en cada ocasión el reto del supuesto imposible consistente en superar lo realizado en cada concierto, demostrando en cada ocasión el derribo del anterior hito, el cual se antojaba realmente insuperable. Sencillamente tan magistral como increíble.

Enhorabuena a la Filarmónica requenense, a su director D. Francisco Melero y a todos cuantos trabajan por la calidad musical e interpretativa, habida cuenta que nos traen además colaboraciones de la calidad tan contrastada como las que este fin de semana hemos podido presenciar, escuchar y, sobre todo, disfrutar.

Gracias por ello.

Julián Sánchez

Comparte: Gran espectáculo el presenciado en San Nicolás