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Un equipo de 10 tatuadores ha trabajado durante más de 40 horas en el vehículo.

El coche elegido es un Mazda MX-5 de 1992, un clásico.

Requena, (29/10/21). Redacción.

El proyecto surge de una manera muy singular de ver el wrapping; la aplicación de un vinilo impreso de gran formato sobre la pintura original de un vehículo. En su opinión, cuando cambian un coche de color a través del vinilado es como si lo vistieran, sin embargo, cuando le añaden imágenes, la percepción se amplía y la sensación es como si lo estuviesen tatuando, personalizándolo al mismo nivel que hacemos con nuestros cuerpos.

Ante el reto que tenían de realizar un diseño para el concurso internacional ‘Wrap Like a King’, fueron más allá y se plantearon si sería posible tatuar de verdad un vehículo y para ello tenían que contar con los mejores, por lo que le lanzaron el reto a Matías Noble y a su equipo del estudio Noble Art, que aceptaron encantados la propuesta, siempre y cuando encontrasen el vinilo apropiado.

El siguiente paso fue el de analizar los productos de la marca Avery Denison, anfitrión del concurso, y tras varios meses de investigación y muchas pruebas, dieron con el vinilo idóneo. El diseño está realizado por Matías Noble, que adaptó las tendencias actuales de tatuajes a los volúmenes del vehículo. En las imágenes se combinan esculturas de estilo barroco, en su mayoría de Bernini, e iconos del ámbito digital, como el puntero de un ratón.

Como tatuar el vehículo entero resultaba imposible por costes y por plazos, se decidió ubicar el tatuaje en el capó. En él han trabajado durante más de 40 horas un equipo de 10 tatuadores, alternándose en grupos de cuatro. El resultado es, sencillamente, espectacular.

El vehículo elegido para el desarrollo ha sido un Mazda MX-5 de 1992, un clásico con una innegable personalidad que ha recibido varios premios por su diseño.

Comparte: La empresa requenense Iceberg es la primera del mundo en tatuar un vehículo