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LA BITÁCORA DE BRAUDEL / JCPG

Me pregunto qué escribir para estos días de Navidad. Parece que el ambiente general, movilizado principalmente por el sector mercantil, requiere ciertos temas superficiales y de poco calado mental. Parece que la gente reclama cosas ligeras para leer, como diciendo que no quiere calentarse la cabeza con los mismos problemas de siempre. Pero, aunque el ambiente navideño tiña de alegría y pseudo-felicidad los ambientes humanos, las cosas siguen siendo como son y están tan presentes como siempre. Así que mejor volver sobre lo que se nos viene encima, pero esta vez yendo de la mano con una obra literaria de primera magnitud.

En efecto: todo parece estar cambiando. He dicho que a veces tengo la sensación de que las cosas están a punto de estallar y el cambio parece a la vuelta de la esquina. La incógnita principal es cuál será la naturaleza del cambio; y evidentemente también a qué nuevo panorama nos conducirá dicho cambio. Sin duda, el cuadro sociopolítico de España va a vivir agudas transformaciones.

De pronto, el bipartidismo, firmemente asentado durante décadas, se tambalea. Esto es lo que indican las encuestas. Parece increíble, pero Podemos estaría ya como segunda fuerza política nacional y echando el aliento sobre un Rajoy aparentemente en horas bajas.

De hecho, el efecto de Podemos en Cataluña, una de las grandes fuentes de desestabilización de la España actual, está siendo absolutamente nefasto sobre el “procés”, pues está dinamitándolo y desenmascarando las falacias de la burguesía catalana. Los planes soberanistas parecen tambalearse.

Sin embargo, la gran incógnita sigue siendo hacia dónde nos llevará todo esto. Y en este sentido es muy recomendable la lectura de la obra de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957), ese aristócrata italiano venido a menos que en los últimos tres años de su vida se dedicó a escribir una gran obra: “El Gatopardo”. En su momento, el director Lucchino Visconti dirigió una monumental versión cinematográfica de la obra con Burt Lancaster como protagonista.

El Gatopardo fue una especie de testamento, pues se publicó cuando ya había muerto y porque además contiene las claves de su propia existencia. La noción de que «todo debe cambiar para que todo siga igual», que planea por cada página del libro, se proyecta hasta nuestros días y ayuda a entender la desconfianza que la ciudadanía en general acerca del mundo de la política. Porque la política vive uno de sus momentos más bajos, o el momento más bajo de las últimas décadas. El ciudadano ve en los políticos a los guardianes del statu quo, a los que se dedican a dinamitar cualquier voluntad de cambio y transformación, con el único fin de perpetuarse en el poder.

Lampedusa, que provenía de una rancia familia nobiliaria del sur italiano, era, sin embargo, anticlerical y un fumador empedernido. Era un hombre atrapado entre dos mundo, precisamente como le ocurre al Gatopardo, ambos eran miembros de una generación que se sentía insegura en los dos mundos. Con voluntad de cambiar, sin embargo estaban anclados en el pasado en buena parte de su vida, sus comportamientos, mentalidades, esperanzas y hábitos cotidianos.

Cuando uno lee a Lampedusa siente entre sus manos y pasando por su cabeza no sólo un impresionante espesor del conocimiento de la historia de Italia, que es la misma historia del Mediterráneo; sino también la recia envergadura del espesor cultural, de las profundas lecturas de un autor que parece haber mamado la gran literatura mediterránea de todos los tiempo y la mismísima anglosajona.

A las puertas de un año que habrá de describir la trayectoria de un cambio en nuestro sistema social, quizás ha llegado el momento de volver sobre Lampedusa. Para los que nos se atrevan con la obra literaria, se encontrarán con múltiples sugerencias en la película de Visconti.

En Los Ruices, a 23 de diciembre de 2014

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