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Requena (22/09/17 La Bitácora-JCPG

El vértigo se apodera de cualquiera. Hasta del más pintado. Estos días el asunto Cataluña lo ocupa todo; lo eclipsa todo. Parece el único digno de ser tratado. Lo demás poco importa. Hasta el terremoto de México queda ensombrecido, aunque haya provocado centenares de muertos. Y la prole de huracanes que pare últimamente el Atántico ocupa poco espacio en los noticieros. Si acaso, al contemplar el arrasamiento de ciudades y pueblos siempre nos cabe decir que, aunque esté lo de Cataluña de por medio, no nos podemos quejar.

En circunstancias como estas, está uno al borde de expresar lo que siempre hemos tenido a gala decir. Aquello de aquí siempre estamos igual, nunca aprenderemos, siempre tirándonos los trastos a la cabeza. Pues a lo mejor no somos tan diferentes, a lo mejor es que hay gente dispuesta a pisotear los derechos de otra gente. Pero no de una “gente” a nivel general, impersonal; de la gente que son sus vecinos, sus compañeros, que quizás son familiares, pero que no piensan igual.

Y no somos tan distintos. Por lo menos cuando observamos que el TC alemán rechaza una petición de celebrar un referéndum independentista en Baviera. Y no pasa nada. Porque nadie quiere saltarse las leyes.

El futuro dirá qué ocurre con nuestro país. Eso queda para el futuro. La eternidad sólo pertenece a Dios. Todo lo humano es pasajero. Así es. Pero vivimos horas, días, decisivos. Una vez se dijo que la experiencia histórica del siglo XX sirvió a los españoles para sellar un pacto de convivencia. ¿No vamos a reflexionar sobre esa experiencia y a arreglar nuestras cuitas de forma civilizada?

No somos ni mejores que los que nos han precedido. Pero tenemos más conocimiento de lo que el pasado ha deparado a nuestro país. Pero aquí seguimos cegados por ideas nacionalistas, mientras tenemos millones de parados, un montón de corruptos (algunos en los gobiernos), problemas agudos con la dependencia… Ya lo dijo Álvarez Junco, cuando el nacionalismo entra por medio muchas cosas se tuercen. Y no sólo en Cataluña.

En Los Ruices, a 20 de septiembre de 2017.

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