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LOS COMBATIVOS REQUENENSES.//Víctor Manuel Galán Tendero.

La guerra de la Independencia no se redujo, ni de lejos, a un intrépido episodio de Curro Jiménez. Las fuerzas de los aliados (españoles, británicos y portugueses) se las tuvieron que ver con un verdadero ejército multinacional, el del imperio napoleónico, con aguerridos soldados y mandos capaces. En 1810-11 parecía a punto de vencer y de dominar España.

Entre 1812 y 1813, Requena formó parte real de aquel imperio, que entonces se debatía en la fracasada campaña de Rusia y en los frentes de guerra de Europa central. Los aliados también lo atacaban en la Península. En junio de 1813, los napoleónicos se encaraban con el descontento de los regidores requenenses, mientras las tropas del general Elío se acercaban a la plaza, donde pudieron entrar finalmente.

Severoli, general de Napoleón de origen italiano, permanecía a la expectativa en las Cabrillas. Vigilaba los movimientos del general Villacampa entre Mira y Ademuz, pero el 18 de aquel mes de junio recibió la orden de ir contra Elío y refuerzos, tras el triunfo napoleónico en la batalla de Carcagente. Estaba en juego no solamente el dominio de la zona, sino el control de las rutas de Levante hacia Francia, de gran importancia de cara a un repliegue ordenado de los napoleónicos.

Elío, con unas fuerzas mal abastecidas, fue prudente. Ordenó a su infantería retroceder hacia Utiel y a su caballería vigilar las acciones de los de Severoli.

El napoleónico pensó que la mejor defensa pasaba por un ataque. A la una de la madrugada del día 20 pasó las Cabrillas y expulsó de Siete Aguas al regimiento de Cuenca. En el llano del Rebollar, los napoleónicos hicieron ostentación de su poder. Después, se replegaron hacia Buñol.

El día 23, el mariscal Suchet retornaría a la ciudad de Valencia, una vez que los británicos habían fracasado ante Tarragona. En vista de tal refuerzo, Elío acusó su prudencia. Hizo pasar el Cabriel a su infantería, temiendo que los reforzados napoleónicos volvieran a atacar Requena. Dejó en su fortaleza cien de sus soldados, desplegó su caballería entre Requena y Utiel, y creyó que los de Napoleón no se separarían mucho de Valencia.

Su repliegue volvió a ser agresivo. La noche del 27, irrumpieron otra vez en Requena, rindieron la fortaleza al día siguiente y entraron en Utiel. Las columnas de infantería napoleónicas batieron a la caballería española con la acción precedente de unidades de cazadores, que se desplegaron en guerrilla.

Por entonces, las tropas del imperio habían sido derrotadas en Vitoria, y abandonaron ordenadamente Utiel a las cuatro de la madrugada del 28, y Requena al alba del 30. Ya no retornaron más, pero en su retirada estratégica demostraron que vencerlos nunca fue fácil.

ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL.

Depósito de la Guerra, Diversos-Colecciones, 107, N. 43.

 

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