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EL OBSERVATORIO DEL TEJO / JULIÁN SÁNCHEZ

El pasado día 27, la formación Podemos presentó ante la opinión pública su enésimo programa económico – seguramente no será su última versión -, mediante cuya comparecencia su líder Pablo Iglesias pretendió dar conocimiento a la opinión pública de los propósitos de la formación a la hora de aplicar dicho programa, caso de resultar elegido para afrontar las responsabilidades de gobierno en las próximas elecciones nacionales de noviembre de 2015.

Franqueado por los dos inspiradores programáticos, el economista, Juan Torres, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Málaga, y desde octubre de 2008, catedrático en la Universidad de Sevilla en el Departamento de Teoría Económica y del catalán Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Pompeu Fabra y profesor en la Johns Hopkins University, dos viejas momias de la teoría económica marxista-leninista de principios del pasado siglo. En su comparecencia Iglesias manifestó a la prensa asistente que dicho documento se presentaba como punto de partida para empezar a discutir el programa económico de la formación de cara a las próximas citas electorales.

A la espera de dicha discusión interna, en principio llama poderosamente la atención la inclusión de alguno de sus puntos básicos los cuales se antojan bastante problemáticos, cuando no imposibles de asimilar, toda vez que, la cuadratura del círculo todavía no ha podido ser explicada científicamente. Todo se andará.

Vuelta a la nacionalización de la banca. Tras las recientes experiencias acaecidas en los últimos tiempos mediante el “control público” de las Cajas de Ahorros y sus lamentables consecuencias hasta hace poco experimentadas, parece mentira que todavía se insista en que los políticos metan las manos en ciertos sectores económicos, a no ser que Podemos sea un poder inmaculado libre de tentaciones. Si volviésemos al banco público la experiencia nos dice que terminará como las cajas de ahorros en este país y nos llegará a costar otra vez mucho dinero a todos los contribuyentes. En Venezuela ya se experimentó y trajo consigo un estado mastodóntico alimentador de empresas nacionales totalmente improductivas.

En referencia a la renta básica, únicamente exponer la teoría que al respecto efectúa el doctor en Economía y Derecho de la UNED, Alejando Conde. En su informe explica que esta medida solo se podría producir con una subida de impuestos generalizada a todos los ciudadanos, “de otra manera sería imposible”. Esta renta provocaría que los ciudadanos se desincentivasen hacia la idea de trabajar, porque si por trabajar te pagan 800 euros y por no hacer nada 600, la diferencia queda clara, con el agravante que además facilitaría el trabajo ilegal.

En este mismo sentido se pronuncia el autor de ‘Pierde la banca’, Miguel Ángel González, Miembro del Consejo Asesor de Barna Consulting Group, opinando sobre la inviabilidad de esta renta. “Tiene dos problemas, el primero es que desde el punto de vista económico es inviable y lo segundo es que España se convertiría en un país de vagos sin ninguna aspiración de encontrar trabajo” (sic.).

En referencia a la jubilación a los 65 años (en la versión anterior proponían a los 60), en principio habría que considerar la idea de que adelantar la edad de jubilación supondría, de entrada, que habría que pagar un margen adicional de cinco o siete años de más, teniendo en cuenta la edad actual establecida. Actualmente, el Estado destina 125.000 millones de euros, el 30% de su presupuesto, a sus más de ocho millones de pensionistas.

Según publica el diario Expansión; En los últimos siete años, con la crisis, la pensión media del sistema –868,47 euros mensuales– ha crecido un 27,29%, y si se trata de la prestación de jubilación –996,23 euros mensuales– ha aumentado un 30%. Dentro de este capítulo, las nuevas altas son un 31,5% más elevadas que las que se dan de baja. Sin embargo, desde 2007 la inflación ha subido un 9,6%.

Como consecuencia del déficit que arrastra el sistema, Entre 2012 y 2013, la Seguridad  Social utilizó 18.651 millones de euros del Fondo de Reserva para poder pagar las pensiones y en el 2014 extrajo otros 11.000 millones más. Por lo tanto, de haber podido superar los 70.000 millones de euros, el Fondo dispone ahora viene a ser de unos 40.349 millones de euros, lo que representa el 4,03% del PIB y previsiblemente seguirá a la baja hasta su extinción, a no ser que el sistema genere un total de no menos que 1,200.000 puestos de trabajo estable que proporcione la debida corrección.

No es difícil pensar lo que habría de ocurrir si se rebajase la edad actual de jubilación y además se subiesen las actuales pensiones, ni cuánto tiempo aguantaría el sistema sin quebrar.

Y en referencia a la creación de empleo, aparentemente lo que se propone es prácticamente doblar el número de funcionarios públicos, reducir la jornada a 35 horas y subir salarios y pensiones.

La reducción de jornada a 35 horas, habrá de suponer necesariamente un incremento en los costes laborales ascendiente a un total del 12%, más otro 3% de aumento salarial, más otra repercusión en la subida de costes impositivos impuesta a empresarios y autónomos, tal y como en el programa se especifica, lo cual habría de suponer un aumento en el total de los costes salariales de no menos de un 20% en relación a cada puesto de trabajo. Si, en consecuencia, a nuestras empresas ya les resulta imposible contratar en las actuales condiciones, que les pregunten sobre el número de puestos de trabajo que se atreverían a ofertar con las nuevas expectativas propuestas en dicho programa. Si es que, para entonces queda alguna con la suficiente moral para seguir en la brecha y no apuntarse a la renta básica que anuncian como el maná sagrado.

No voy a extenderme mucho más, pues harían falta muchas páginas para exponer las innumerables contradicciones que este nuevo cuento de la lechera viene a proponernos. La gente quiere escuchar lo que el populismo le dice y seguramente no faltará quien lance sus venablos encendidos sobre el autor de éste artículo por atreverse a contradecir a este nuevo “Sanedrín” salvador de la patria, pero dejemos al tiempo actuar. Vendrán nuevas rectificaciones programáticas de quienes un día se presentaron como marxistas, luego se autocalificaron de centro y al final se anunciaron como socialdemócratas. Todo vale con tal de tomar el poder y entonces ya veremos los salarios básicos, las pensiones y los puestos de trabajo donde van a quedar. Mejor que se emplee el sentido común y la inteligencia popular medite en consecuencia y, tras ello, coloque las cosas en su sitio por el bien de todos. Pero, eso sí, que los partidos tradicionales tomen nota y hagan también sus deberes, erradicando la corrupción y regenerando un sistema que está clamando por su urgente y pertinente reforma, donde la justicia acceda a su transcendental papel y se le permita actuar tal y como se la representa, o sea; ciega y efectiva.

Julián Sánchez

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