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Requena,(09/03/17). The Pink World From Requena

Aymara Carrascosa

La reina de las revistas del corazón afirmó sobre la herencia de Miguel Boyer que no había nada que repartir, que “Miguel vino solo con una maleta”.

Antes de su enfermedad el testamento Boyer repartía su herencia a partes iguales entre sus hijos. Laura y Miguel, nacidos de su matrimonio con Elena Arnedo, y Ana, la única hija de su matrimonio con Preysler. A todos ellos les tocaba a partes iguales el tercio legítimo y el de mejora.

A Isabel Preysler le correspondía parte del tercio de mejora y el tercio de libre disposición.

Pero dos años antes de morir, después de sufrir el ictus que le dejó severas secuelas físicas y mentales, modificó sus últimas voluntades.

En este último testamento, el ex ministro socialista no especificó, que le tocaba a cada uno de los herederos. El documento dictaba que sus tres hijos heredarían a partes iguales, y en el tercio de libre disposición mejoraba las condiciones de su esposa.

Miguel Boyer nombró a su hermano Christian albacea y por tanto responsable de vigilar el reparto equitativo de la herencia.

La familia Boyer… molesta, dudaron de la imparcialidad del hermano a la hora de repartir. Christian y su esposa tiene amistad con Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, a los que frecuentan socialmente.

Para su tarea de repartir los bienes, Christian Boyer contrató a la abogada a Purificación Pujol Capilla, ex jueza y “compi yogui” de Isabel Preysler (van juntas a clases de yoga). Son tan… tan buena amigas, que Isabel firmó el prólogo del libro “Un divorcio elegante o ¿cómo desenamorarse con estilo?”, escrito por la abogada y en cuya presentación estuvo presente la “reina de corazones”. Los hijos mayores consideran que esta complicidad del albacea con una de las partes, le restaba imparcialidad para hacer un inventario equitativo.

Después de todo lo sucedido el reparto queda así:

Miguel, Laura y Ana Boyer sólo reciben como legado deudas. Y los bienes a repartir son escasos.

Miguel, el mayor, recibe tres automóviles de su padre con muchos años, poco valor en el mercado y caros de mantener. También unos libros de la amplia biblioteca de su padre, de unos 6.000 volúmenes. Otros libros no los podrá heredar hasta que falte Isabel, ya que la filipina tiene el usufructo de la mayoría de los bienes.

El objeto más valioso que figura en el testamento es una escultura de Mariano Benlliure que le correspondería a Laura. Representa a su tatarabuelo Amós Salvador, que fue ministro durante la regencia de María Cristina. Para la hija mayor también hay algunos libros.

Lo más curioso de esta herencia es, que el cuadro que representa a la madre de Boyer, se lo queda la viuda. Los hijos mayores se oponen al considerar que es un bien que su padre heredó, y debería corresponderles.

Por otra parte, los herederos deben abonar a Isabel Preysler los gastos de los tratamientos de rehabilitación y de la defunción de su padre, adelantados en su momento por la viuda. Y deben pagar los impuestos de sucesión.

¿Y Villa Meona? La casa familiar situada en la urbanización Puerta de Hierro, popularmente conocida como “Villa Meona” por los 15 cuartos de baño que tiene, no consta en el registro de la propiedad. La inscripción es voluntaria, pero tranquilos que esto no exime de pagar ningún tipo de impuesto.

En el registro, lo único que consta a nombre de la exmujer de Julio Iglesias es la parcela de terreno de 5.045 metros cuadrados sobre la que se asienta la mansión con 2.332 metros cuadrados construidos. Por cierto hasta la caseta del perro tiene calefacción.

Pero lo cierto es que el exministro compró los terrenos y puso el dinero para su construcción, pagaba los cuantiosos gastos de la casa: un enorme jardín, dos piscinas, ocho personas de servicio… pero al estar a nombre de Isabel, los herederos ni la van a catar.

Lo único que sabe a ciencia cierta es que Miguel Boyer falleció el 29 de septiembre de 2014 con sus cuentas de banco vacías.

Comparte: "Miguel sólo trajo una maleta”… a los herederos de Boyer les sale a pagar