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EL OBSERVATORIO DEL TEJO. JULIÁN SÁNCHEZ

Pese a que mi buen amigo y compañero de tertulias radiofónicas Elías Ramírez me manifieste -conciliador y optimista él-, que el tema del nacionalismo no le preocupa en nuestro territorio, lo cierto y verdad es que el tiempo y las circunstancias me están dando la razón y nuestra comarca ya va siendo objeto de disputa entre dos partidos miembros de la coalición ultranacionalista “Primavera Europea”, como son  sus partidos integrantes, Partido Castellano (PCAS) y Compromis, (tal para cual), entrando a la disputa reclamando para “su” particular territorio (Cuenca y Valencia -o Cataluña, según se mire – respectivamente) la integración  de Requena y Utiel. Los castellanos bajo la pretensión que fundamentan en un marcado reflejo de minimalismo territorial integrador de varios territorios centrales de la península bajo el soflama de un cierto “protagonismo europeo que Castilla necesita”. Los de Compromis no sabemos si con el propósito de quedar integrados todos dentro del nuevo panorama pro-catalanista que se gesta desde la Generalitat de Artur Más. En consecuencia y pese a la frugalidad que sobre el particular muestra mi amigo Elías, parece ser que la madeja comienza a liarse.

A tal efecto y si consideramos la información que Laura Juan Vindel publica en el diario digital “vocesdecuenca.es” y que también recoge “requena revistalocal.es”, el Coordinador del PCAS en Cuenca, Clemente de los Santos, asegura que “su formación ha defendido ante “Compromís”, coalición política de tendencia valencianista y de izquierda, su pretensión de que los municipios valencianos de Utiel y Requena se integren en la provincia de Cuenca y que los líderes con los que han tratado el asunto les han dicho que «entienden que defendamos lo nuestro» (¿). Asimismo, de los Santos asegura que el PCAS ha recibido varias solicitudes para abrir sedes del partido en dichos municipios” (sic).

La justificación que de los Santos aduce al efecto viene a ser la idea de que “La aspiración de que Utiel y Requena pasen a ser conquenses tiene su origen en el hecho de que tradicionalmente fueron parte del Reino de Castilla y posteriormente de la provincia de Cuenca hasta 1851, año en el que se incorporaron a Valencia. Además, siguieron sus parroquias siguieron perteneciendo a la Diócesis de Cuenca hasta 1955”.

El revuelo originado ante la afirmación ha sido de órdago hasta provocar numerosas intervenciones espontáneas en el medio de publicación en un sentido y otro. Hasta algunos, con cierta magnanimidad y condescendencia, nos otorgan a los ciudadanos requenenses y utielanos el derecho a decidir libremente a ese respecto. Bueno y ahora entramos en la controversia: ¿Esta comarca únicamente está compuesta por las poblaciones de Requena y Utiel? ¿Qué deben hacer al respecto los demás municipios integrantes de la misma como son Caudete de las Fuentes, Villargordo del Cabriel, Venta del Moro, Camporrobles, Fuenterrobles y Sinarcas, aceptar el resultado del referéndum supuestamente a celebrar en las dos poblaciones mayores, o convocar otro por su cuenta?, ¿No se acuerda nadie de ellos, o no tienen derecho a participar efectivamente en el común referéndum propuesto para las otras dos? ¿Qué va a suceder con Sinarcas que nunca ha sido castellana?, ¿se le va a dar ahora la oportunidad de serlo? Lo mismo que Chera y Siete Aguas, agregadas administrativa y funcionalmente a la comarca, y que tampoco históricamente ostentaron tal condición.

La fiebre del minimalismo nacionalista acosador alcanza ya límites de verdadero sainete, provocando un mimetismo que al final va a desembocar en la idea de que se proponga ejercer el derecho a la autodeterminación, que hoy por hoy no reconoce la Constitución más que a la generalidad de la ciudadanía española, hasta en las propias comunidades de vecinos. Ahora un tal Clemente de los Santos, afincado en Cuenca pretende, defendiendo lo que arrogantemente manifiesta que es suyo, porque él y alguien más lo tienen a bien así, que Requena y Utiel se integren en Cuenca, aduciendo como fundamento la idea de que ya estuvieron integrados con anterioridad a 1851. Donde estaría yo que no me acuerdo de ello.

Pero no queda ahí la cosa ahora, el derecho a decidir que propugna Más también nos lo otorgan generosamente a nosotros y sin haberlo pedido siquiera, por lo que habrá que solicitar del Gobierno Central que habilite los mecanismos para realizarlo, uno para Requena y Utiel, otro para los demás pueblos de la comarca, excepto Sinarcas, otro para Sinarcas y otro más para Chera y Siete Aguas. Pero no puede quedar ahí la cosa, según lo propugnado por la proclama de ERC, tal y como expuse en mi anterior artículo, también habremos de participar en otro para ver si queremos continuar siendo valencianos o aspirar a convertirnos en catalanes de nuevo cuño, por lo que, en estas circunstancias yo ya no sé si en algunos pocos años voy a seguir siendo valenciano, o por el contrario castellano, catalán o si voy a continuar siendo español. Quien me iba a decir a estas alturas de mi vida que me iba a encontrar en esta tesitura.

Tomándonos la cosa un poco más en serio, lo cierto y verdad es que da auténtica pena el observar la rapidez con que se actúa sin la menor apelación contra los valores comunes. Con la misma rapidez que en las comunidades autónomas llegaron a borrar los restos de los mapas y de la historia común procediendo a su adulteración y modificación a conveniencia, se ha venido iniciando una alocada carrera -tonto el último – hacia la búsqueda de las identidades y las diferencias, pretendiendo el recorrido de la forma más compacta y marcial hacia la unanimidad y el absolutismo, impuesto el desfile bajo el militar paso de la oca y las filas apretadas (que me recordará a mí esto), con la velada intención de que a nadie se le vaya a ocurrir abandonar la formación propuesta. El mito de la tribu y la comunidad original otorga sagrada carta de naturaleza que alcanza a distinguir y diferenciar al aborigen de la plebeya contaminación foránea.

La España Una-Grande-Libre, con la que pretendieron adoctrinarnos a los de mi época a través de las unánimes consignas dimanantes de la didáctica de la Formación del Espíritu Nacional, tratando de enviarnos hacia ese concepto estratosférico de la “unidad de destino en lo universal”, quedó reducida al fragmento minimalista de un origen que únicamente encuentra su fundamento en planteamientos efectuados a finales del siglo XIX. De esta guisa volvemos la vista a los guanches, los godos, los celtas, los iberos, los cántabros, los vascones, los astures, los Tartessos, los judíos, los musulmanes y hasta convertimos la derrota de Rafael de Casanova en su lucha hacia la instauración de Carlos de Austria como rey de España, en una heroica batalla por la emancipación catalana de la propia España. Todo vale y lo que no se inventa, por lo que, como bien define Antonio Muñoz Molina, “la historia queda convertida en un presente eterno de la mitología…”

                Tenemos en este país nuestro muchas cosas importantes que resolver  antes de acometer jueguecitos consistentes  en  convocar a porfía referéndums separatistas o, como ahora se denominan, “legítimos ejercicios del pueblo sobre el derecho a decidir”, porque si seguimos por este camino, al final vamos a convocar referéndums para que nuestra querida aldea de Los Isidros manifieste su decisión, o no, de abandonar  nuestro municipio para considerar la idea de pasar a formar parte del de Villatoya, aduciendo su proximidad, o también que disponen de un puente común sobre el río Cabriel, cuyo tránsito comparten a diario los habitantes de ambas poblaciones. (Evidentemente es una metáfora).

Que nos dejen de una vez en paz con tanta autodeterminación y propuestas de modificación del carnet de identidad, que muchos nos conformamos con mantener los datos que en él se exponen a día de hoy. En éste país los problemas más cruciales van por otro lugar muy distinto: Los casi seis millones de parados, dos millones de éstos con todos los componentes de cada familia en total desempleo. Los dos millones de personas que no tienen nada que llevarse a la boca cotidianamente. Una ingente cantidad de niños que pasan hambre y les son hurtados sus más elementales derechos. Los recortes en derechos y libertades que un día sí y otro también se nos practican. La rebaja de calidad en la educación, servicios sociales y sanidad que se viene aplicando de forma tan sistemática como progresiva. La corrupción creciente e institucionalizada. La afrenta en lo referente a la vulneración de la igualdad de oportunidades entre la ciudadanía, etc., etc., etc… Y que nos vengan hablando ahora de que si queremos ser valencianos, castellanos o catalanes. Como diría José Mota en sus famosos sketchs ofrecidos en “El cansino histórico”: “Va usté a la mierda”. Y dejo la cosa ahí.

Julián Sánchez

               

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