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LA BITÁCORA DE BRAUDEL / JCPG

Dignidad. Pulso con los grandes poderes económicos. Voluntad de imponer unas políticas económicas basadas en los recortes sociales. Hay para todos los gustos. Estoy hablando naturalmente de Grecia. Estos aspectos son los que se manejan por ahí a la hora de tatar el asunto griego. La Acrópolis, los viejos templos, las Termópilas, Micenas, son demasiados los puntos de la memoria histórica más importante de nuestro Mediterráneo como para no sentir una proximidad enorme con la Hélade.

Este pulso que su gobierno sostiene con las orientaciones de la política de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional es, evidentemente, importantísimo para nosotros. Hay un trasunto de lucha Norte/Sur en todo él. Nuevamente el alma del Sur parece enfrentarse a la moral puritana del Norte.

Podemos, un partido surgido de las protestas de estos últimos años se juega mucho en Atenas. Si la política de Grecia fracasa será también un fracaso de esta opción. Muchos votantes se pensarán mejor la papeleta que depositen en las próximas elecciones. Si a Grecia la hacen pasar por la Horcas Caudinas de la disciplina germánica del Eurogrupo, todos habremos perdido también un poco. Grecia, esperanza del Sur.

Un país devastado. Sin empleo, con una pobreza inmensa, con un tejido productivo desmantelado, con las arcas públicas vacías. Pero los que poseen el dinero lo han puesto a buen recaudo ya. Suena a lo de siempre: el pez gordo se come al chico; a pagar poca ropa; son viejos dichos de nuestra tierra que oiremos a la gente en cualquier lugar para definir la realidad de la vida.

Petros Márkaris, un escritor griego al que no conocía hasta hace unos meses, lo ha reflejado en su literatura. Diré que sólo he leído una de sus novelas, que tiene al detective Jaritos como protagonista. En Liquidación final, Kostas Jaritos emprende la investigación de los crímenes cometidos por un extraño asesino que mata con una flecha mojada en cicuta. Los asesinados: los evasores fiscales, los ricos que pisotean a los más pobres. Es como un sueño hecho realidad. El castigo a los hacedores de los grandes crímenes sociales en la Europa del siglo XXI. Flecha, cicuta. Como la muerte de Sócrates, pero la cicuta es ahora empleada no contra la sabiduría y el equilibrio, sino contra los que han provocado la ruina.

Liquidación. ¿De Grecia? ¿Del euro? ¿De las políticas de austeridad? Quizás habría que recordar que una parte de Grecia es también Esparta, y no sólo Atenas, con su pasado democrático. Esparta, con su disciplina extrema, su patriotismo hasta la muerte. Es decir, ¿siempre tienen que pagar los pueblos por unos gobernantes ineptos, machacas de los grandes poderes, votantes manejados por los partidos?
En Los Ruices, a 2 de julio de 2015.

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