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Requena (08/12/18) Aymara Carrascosa –  The Pink World from Requena

Dicen las malas lenguas, que la Reina Letizia está molesta por el afán de protagonismo de Begoña Gómez. Letizia habría mostrado su enfado en privado al creer que la esposa del presidente del Gobierno le quiere usurpar las funciones de primera dama.

Todo empezó en la recepción del Día de la Hispanidad. Durante la recepción en el Palacio Real, Pedro Sanchez y su mujer cometieron un error de protocolo. Tras saludar a los Reyes, se colocaron a continuación de Don Felipe y Doña Letizia para recibir el saludo de los invitados.

El protocolo establece que tan solo deben ser los Reyes quienes saluden a los asistentes a la recepción. El mismo protocolo dice que el presidente y su mujer encabezaban la fila para saludar a los Reyes, pero no que debieran ponerse a su lado.

Debió de quedarse en error del protocolo, pero para determinados sectores de Casa Real, el ansia de protagonismo de Begoña Gómez ha ido en aumento. Gómez quiere ser la Michelle Obama de España, a pesar de que en nuestro país no existe, ni política ni institucionalmente, la figura de la pareja del presidente o presidenta del gobierno.

Begoña desea relacionarse con el resto de cónyuges presidenciales, papel que le toca a la consorte del Jefe del Estado. Así pues a los actos en los que debería acudir la reina Letizia, y no va, aparece ella.

Su tour de “robar el protagonismo” comenzó en septiembre cuando Gómez acompaño a Sánchez a Canadá a una visita de trabajo. Allí se produjo el momento “error”, cuando el primer ministro Trudeau acudió sin su mujer a recibir con honores al español, y Begoña se coló en el primer puesto de la línea oficial de saludo.

Tras Canadá le llegó el turno a  Estados Unidos. Al terminar el saludo y las fotos con los Trump, Begoña se dirigió a la primera dama estadounidense, para realizarle una petición fuera de lugar. Deseaba mantener una reunión con Melania aprovechando el tiempo de trabajo de los mandatarios. Una sorprendida Melania Trump reaccionaba con una tímida negativa alegando desconocer su agenda. Segundos después, el personal de la Casa Blanca echaba una mano a su primera dama y reprendía severamente tanto a Gómez, como a un Pedro Sánchez que prácticamente era ajeno a lo ocurrido

El siguiente “sorpasso” fue en Paris, durante los actos en conmemoración del fin de la Primera Guerra Mundial. Felipe VI acudía solo a París, Zarzuela había anunciado que la Reina no se desplazaría hasta el país vecino. Pedro Sánchez sí acudía a la cita para acompañar a Don Felipe, pero no iba solo… lo hacía acompañado de su mujer.

Casa del Rey justificaba la ausencia de Letizia: «porque no tenía papel en los actos», a pesar de que Brigitte Macron invitaba a los consortes a un banquete paralelo en Versalles. En esta reunión en la que se encontraban reinas, princesas, primeras damas y mujeres de primeros ministros, ocupaba un lugar Begoña, quien estaba encantada de suplantar el papel de la Reina

Dicta el protocolo que cada nación decide si va a estar representada por su jefe de Estado o por su jefe de Gobierno. Lo extraño es la asistencia de los dos, como ocurrió con el Rey y Sánchez.

Pedro no quiso perderse la ocasión de codearse con las élites. Además, tenía la excusa de que ese mismo día por la tarde participaba en el Foro por la Paz en París. La que si se encontraba fuera de lugar era Begoña Gómez, porque no acudía como cónyuge del representante de España en los actos, que era el Rey.

Si la Reina decide no ir, lo correcto es que nadie hubiera ido a la comida de consortes para no generar un problema de protocolo. Claro que conociendo a la pareja presidencial tal vez el objetivo fuera justamente hacerse  notar

Tres días más tarde Letizia y Begoña se ponían de nuevo en evidencia la una a la otra. Begoña Gómez aterrizaba junto a su marido en Guatemala. Allí Sánchez se sumaba al Rey para participar en la XXVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. En estas cumbres es tradición que los mandatarios acudan con sus cónyuges. Pero Zarzuela excusa a Doña Letizia con una “mentira piadosa”. Según ellos desde 2014 se suprimió la agenda de actos para los cónyuges, y por eso la presencia de la Reina no tenía sentido. Pero no es cierto, la mayoría de las mujeres de los presidentes latinoamericanos siguen acudiendo porque está bien visto que participen en recepciones y banquetes oficiales. Dado este hecho no estaría bien criticar en esta ocasión a Begoña Gómez

En la visita a Cuba, Begoña se marcó un “Letizia”. Con el atuendo elegido para su llegada a la isla, la mujer de Pedro Sánchez nos recordó a la Reina, y es que su majestad tiene un traje sastre parecido, por no decir que el rojo es el mejor sello de identidad de la asturiana.

El capítulo más reciente sobre la “rivalidad” entre ambas damas, y que a muchos llama la atención, se dio durante la visita de Estado del presidente y la primera dama de la República Popular China. En la cena de gala ofrecida por los reyes en el Palacio Real a Xi Jinping, Doña Letizia saco la artillería pesada del joyero real, al utilizar los chatones y las pulseras gemelas de las llamadas “joyas de pasar”. La esposa de Felipe VI coronó su cabeza con la única diadema del joyero real que le quedaba por lucir. La conocida como la tiara Rusa, que perteneció a la reina regente María Cristina de Austria, madre de Alfonso XIII. Y acorde con la tiara, repitió un vestido de terciopelo negro de Felipe Varela

La segunda dama se estrenaba en un acto de estas características sin tiara (claro está, no es reina, al menos todavía), vestía de gala y marca España. Un vestido largo, rojo (una vez más), de terciopelo y bordado de arriba a abajo con grandes flores en un claro homenaje a la cultura del país de los invitados. El diseño contaba con dos amplios escotes, delantero y en la espalda. Lo más llamativo del vestido fue el guiño a los colores de la bandera china, otro homenaje del  diseño creado por el asturiano Marcos Luengo 

Pero Begoña fue “reina” de la cena, pues el lugar que le tocó en la mesa como dicta el protocolo, es nada más y nada menos que a la izquierda del rey Felipe. Según la organización de la mesa, a la derecha del monarca se sentó la primera dama de China y justo enfrente, el mismo esquema, con la reina Letizia en el centro, a su derecha el presidente de China y a su izquierda, Pedro Sánchez.

Puede que esa “supuesta” rivalidad solo lo sea para algunos, y a Letizia la Reina de España, no le importe tanto como dicen, ya que a ella nunca le gustó el papel de acompañante sin más.

O tal vez esta hiperpresencia de Begoña Gómez, sí que llama la atención, y preocupe a la Reina…

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