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VINO Y CARDOS. POR EL MOJETERO CULTURAL

En primer lugar, tras la publicación de la primera columna en este medio digital, las normas de cortesía dictan la obligación de efectuar las oportunas presentaciones. Vamos a ello que aun cuando la tarea no se presente sencilla, si ciertamente puede ser divertida.

Como se puede observar, la que suscribe, gusta de máscaras y disfraces, no en vano, el artículo inaugural se tituló “De folclores y carnavales”. Pero, para serles sincera, no es ese el motivo de que se oculte, tras esa singular careta que luce en la foto que corona este pequeño comentario periódico, con el que aspira una, si no a generar reflexión, si al menos a amenizar y dar solaz a un pueblo que con tanta crisis, viene mostrando ciertas necesidades, no demasiado bien resueltas en ese campo. La razón, que muchos en Requena ya supondrán, por obvia, es establecer el juego que podríamos denominar “atrapa al ratón”, en el que los que generalmente ejercen ese tipo de “cacería” sobre ciudadanos “díscolos”, prueben de su propia medicina y a ver si así conseguimos que cambien un poco algunos hábitos rurales, tan arraigados como antiguos. Sin más rodeos, nos referimos a un cierto caciquismo ambiental, que huele mal, y sienta peor, al conjunto de la ciudadanía requenense.

En fin, tras tan pretenciosa declaración de intenciones, un peculiar olor a chino chamuscado, me obliga a entrar en materia, que para eso escribimos y no para “tirarme el rollo”, como coloquialmente se suele decir.

Nos estamos refiriendo al chino, o marrano, que debería ser el próximo protagonista, pensamos que muy a su pesar, de la siguiente edición de la XXI Feria del Embutido y que, últimamente, ha encontrado un serio competidor en otro animal y su “fiesta”, el toro bravo.

Una no se explica porqué el Partido Popular eligió gaviotas para su logotipo, mostrando la afición que muestra por lo folclórico-taurino. Especulando un poco, me aventuro a pensar que quizá fuera por alguna veleidad marinera de los fundadores de ese grupo qué, entre cacería y corrida, gustarían del “popular” paseo en yate o algo similar. También cabe la posibilidad de haber sido descartada la figura del bravo toro por el horror que esta práctica nacional inspira en Europa, quien sabe en que estarían pensando nuestros próceres.

El caso es que, tras una amplia campaña de difusión “cultural” de lo taurino en el municipio, desde que nos gobierna el PP, hemos podido ver: mesas redondas con toreros, exposiciones de fotografía a las que van cuatro aficionados, conferencias y demás esfuerzo empleado para la consecución de esta tarea. Es ahora que nos desayunamos con que se nos va a “regalar” un museo taurino que se inaugurará en la Feria del Embutido. Tal evento está arropado por la consiguiente novillada y despliegue de cartelería en el municipio.

Toda una secuencia de disparates, que, amén de los dineros empleados en esta peculiar extensión de la oferta “cultural”, deberían demostrar que no debe ser cierta la necesidad de ningún recorte presupuestario en ese campo.

Nos expandimos, no se sabe muy bien porqué, optando por un modelo, en detrimento del resto de manifestaciones culturales. Total, los requenenses ¿para qué necesitamos más calidad y talento?; ¿no nos dicen que hay que hacer más con menos?.. Como no somos tan ingenuos, sabemos que se suelen referir a salarios, profesores, sanitarios y como no, a cultura. Sin duda gran lema el acuñado por estas mentes preclaras.

Concluyo por todo lo anterior que, un “clamor popular”, recientemente ha llevado a nuestro senado, ¡esa cámara!, a aprobar una ley que declara los toros, nada más y nada menos que como Patrimonio Histórico Cultural. Con los votos a favor del partido del gobierno y la abstención de los de Rubalcaba, esta ley llevaba anexo un Plan de Protección de la Tauromaquia y otro dedicado a la promoción y difusión de la cultura taurina, lo que nos hace pensar que debe ser de obligado cumplimiento para todos los miembros del partido. Deducción lógica ésta, dado el empeño puesto, que salta por encima de austeridades y demás zarandajas, que ya sabemos que solo tienen vigor para ciertos asuntos, nunca para banqueros, futbolistas y ahora también para los toros, por poner un ejemplo.

Aquí lo dejamos de momento, no haremos más sangre con el tema, quede eso para los responsables de una cierta cultura y sus aficiones. Se estarán quedando a gusto.

Requena, 1 de febrero de 2014.

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