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                EL OBSERVATORIO DEL TEJO / JULIÁN SÁNCHEZ
La corporación Washington, Human Rights Watch (HRW), que es una de las organizaciones no gubernamentales (ONG) más importantes del mundo de las dedicadas a las materias de investigación, defensa y promoción de los derechos humanos, ha denunciado que el Gobierno de Nicolás Maduro ha puesto en funcionamiento técnicas de represión calcadas de las que aplicaron regímenes situados en sus antípodas, como las dictaduras argentina, brasileña y chilena de los años 70 y 80. Métodos de tal magnitud como vienen a ser descargas eléctricas a detenidos, palizas y exposición durante horas a situaciones de frío o calor y otras torturas. Estas vienen a ser algunas de las prácticas que las autoridades venezolanas están aplicando desde que estalló la última oleada de disturbios en el país el 12 de febrero pasado.
Según recoge el informe “Castigados por protestar’, presentado recientemente en Washington, HRV  denuncia al menos 45 casos en los que se ”documentaron violaciones de los derechos humanos» contra personas que «no estaban involucradas en actos de violencia o actividades ilegales” cuando fueron atacadas por las fuerzas de seguridad venezolanas, más bien al contrario, los testimonios de los testigos presenciales, grabaciones en vídeo, fotografías y otras evidencias sugieren que las víctimas “no estaba armadas y no eran violentas». En el mismo sentido y por medio de otro comunicado, Amnistía Internacional lamentó la “trágica muerte” del estudiante de bachillerato tachirense Kluiverth Roa Núñez de 14 años durante una protesta contra el gobierno en San Cristóbal. En dicho comunicado la organización advertía textualmente: “El uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad durante protestas, la detención del alcalde de Caracas, un juez y un abogado y los casos de al menos cuatro estudiantes que han sido encontrado muertos en circunstancias desconocidas, hace pensar que la situación se está deteriorando rápidamente”. En el Parlamento Europeo, reunido para pronunciarse al efecto, tanto IU, ICV como Podemos, junto a otros grupos de extrema izquierda como Bildu, votaron en contra de una resolución que condenaba la violencia en Venezuela, resolución que se aprobó mediante un abrumador apoyo  de 476 votos a favor, 109 votos en contra además de 49 abstenciones. Por consiguiente  el Parlamento Europeo condenó “rotundamente” la represión experimentada en Venezuela. La resolución del Parlamento Europeo contra estos crímenes fue precedida de un debate del que ausentaron todos los eurodiputados de Podemos. Ya nos suena por redundante, la circunstancia de que desde posiciones de izquierda llegan a legitimarse algunos regímenes autoritarios mientras se condenan otros de actitud similar pero de signo contrario. La negativa de estos grupos a condenar los disturbios de Venezuela, donde se ha encarcelado entre otros al alcalde de Caracas Antonio Ledezma, así como al líder de la oposición Leopoldo López, bajo la falsa acusación de conspirar contra el régimen de Nicolás Maduro, y donde existen otros varios dirigentes de la oposición encarcelados, deja muy a las claras la perspectiva de estos grupos sobre su juicio contra la violencia y la falta de libertad, valorada según quién la ejerza. En los casos de dictaduras como la cubana, la boliviana o la venezolana pronuncian palabras de comprensión, incluso de justificación, llegando a ser benevolentes con los tiranos, independientemente de que frecuentemente se lleven a cabo en ellas violaciones los derechos humanos y se restrinja o no exista libertad de prensa o de opinión, así como que paradójicamente dichas prácticas recuerden literalmente a las llevadas a cabo por las dictaduras de ultraderecha de la década de los 70 en la misma región del mundo. Según denuncia Human Rights Watch, los detenidos fueron golpeados en prisión, sometidos a descargas eléctricas, quemados, y obligados a permanecer durante horas en posiciones de gran incomodidad en celdas «con extremo frio o calor». La organización también acusa al Gobierno de Maduro de arrestar a personas que no estaban tomando parte en las protestas, y de «colaborar abiertamente en algunos casos» con los llamados “colectivos”, es decir, los grupos de civiles que llevan a cabo acciones violentas de represión contra los manifestantes. El fascismo adopta idénticos métodos tanto si proviene de la derecha como de la izquierda, los métodos son iguales; encarcelamientos mediante acusaciones efectuadas bajo tortura (caso de Leopoldo López y de Antonio Ledezma) o extrañas muertes a tiro limpio como las acaecidas al estudiante Kluiverth Roa en Venezuela, al fiscal Alberto Nisman en Argentina o al opositor Boris Nemtsov en Moscú, la mafia es mafia adopte la forma sistemática o ideológica que adopte. Se necesita ser realmente miserables para observar la muerte a tiros de un niño de 14 años y mirar para otra parte, se necesita ser extremadamente mezquinos para ello, y todavía pretende esta gente erigirse en regidores y regeneradores de nuestra vida y destinos, ya no nos faltaba otra cosa. Que los extremos se tocan no puede resultar más evidente si observamos el actual pacto de gobierno efectuado en Grecia mediante el partido de Alexis Tsipras, de acepción comunista y Anel que viene a ser un partido de extrema derecha, virulentamente nacionalista, xenófobo y contrario al matrimonio gay entre otras concepciones. No viene a ser extraño que en un país como el nuestro donde se suele rendir culto a lo extravagante, la lectura y la cultura sean consideradas como algo aleatorio y se adopten figuras estrafalarias como imágenes a imitar, aparezca de improviso cualquier prójimo que con cierta verborrea estudiada, plena de fruslerías y frases hechas con intención de llevar al oído ajeno lo que éste desea escuchar, ocultando bajo sus sutil envoltura sus auténticas y opuestas intenciones, se produzca la extraña circunstancia de que si a cierta figura del “mediatismo” más soez la coronaron como la máxima representante de la nobleza popular, se vaya a producir lo mismo pretendiendo que un charlatán de tres al cuarto, sin experiencia alguna en gestión ni conocimientos básicos de economía, alcance la representación máxima del gobierno de la nación, y de momento quiero quedarme ahí. Que nadie se engañe pues, en referencia al “fenómeno” Podemos ni se deje llevar por las falsas apariencias, ni tampoco por la desafección que existe en estos momentos hacia la clase política, porque cada circunstancia que vamos conociendo referente a sus máximas “figuras” deja muy a las claras quiénes son y qué persiguen. Pretenden poner fin al bipartidismo y a lo que ellos llaman “régimen del 78”, que trajo la libertad y la democracia a este país tras cuarenta años de dictadura, alegando que el sistema está “caduco”, tratando de oponerle otro sistema originario de mediados del siglo XIX que ha demostrado con creces su ineficacia y fracaso tanto en el mundo de la URRS, como en el más reciente del continente hispanoamericano; negador de libertades y forjador de miseria. Esta circunstancia no parece preocupar a estos nuevos palabreros de lenguaje manido y populista vendedor de espejismos, su única pretensión es la de llegar al poder para ejercerlo de manera despótica y totalitaria tal y como vienen haciendo los regímenes que defienden y no condenan. “No puede haber peor ciego que el que no quiera ver”. La refranería popular no tiene parangón. Julián Sánchez

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