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POR AMOR AL CINE. DIEGO FORTEA.

Hola, amigos. Ahora es cuando debería escribiros sobre los cuatro clásicos de la historia del cine que no os deberíais perder. En esta vida, hay que plantar un árbol, escribir un libro y ver  ‘Casablanca’, dicen. Son innumerables las listas que señalan cuáles son las 10 ó 20 mejores películas de todos los tiempos. A mí, francamente, esas cosas me resultan un poco frívolas. Es como si tuvieras que destacar a uno de tus seis hijos, o a las seis personas con las que más a gusto te encuentras. Imaginaros qué terrible si entre esas seis personas no mencionas a nadie de tu familia. Por tanto, para no quedar mal, voy a basar esta lista sobe todo en las películas que más han influido sobre mi forma de entender el cine.

A nivel personal, elevo ‘La naranja mecánica’ como una de las mayores obras maestras de la contemporaneidad. El Kubrick más brillante y aterrador se encuentra en esta película, con perdón de ‘El resplandor’ o ‘2001: Una odisea en el espacio’, también memorables en cuanto a su contenido estético y narrativo. He de decir que esta película cambió mi percepción por completo, ya que hizo que me replantease determinados valores éticos como el libre albedrío, entre otros. La trama nos presenta a un chico que disfruta ejerciendo la ultraviolencia sin ningún tipo de finalidad práctica. Solamente porque le divierte, que es lo más estremecedor. La justicia lo encarcela por homicidio. Después tratarán de ‘curarle’ y reinsertarle en la sociedad como un individuo presuntamente civilizado, forzándole a anular su amoralidad por medio de una terapia conductista de lo más aberrante e inhumana. Dicho tratamiento le indispondrá a la hora de ejercer cualquier acto de violencia, suscitando un fuerte malestar en su organismo. Esto se suma al encontronazo del protagonista con todas aquellas personas a las que alguna vez dañó física o psicológicamente, sacando a relucir una sociedad que se inclina hacia la barbarie, sedienta de venganza, la cual confunde con el concepto de Justicia. Es un gran dilema sobre la que reflexionar. Los ángulos, los sentimientos, y el ambiente surrealista hacen que no puedas dejar de disfrutarla por muchas veces que la vuelvas a ver.

‘Ed Wood’ me parece indispensable para todo aquel que desee emprender una carrera artística. Se trata de la vida de un cineasta que existió realmente, y que a día de hoy se le considera como el peor de toda la historia. Las payasadas de esta persona nos remiten a una sensación bien consabida por todos nosotros: la pasión. Nos encontramos con un ser entrañablemente deleznable que se deja llevar por su pasión, que es hacer cine. Pero jamás es juzgado por la película en sí, tan sólo mostrado como un retrato de Bacon para que los espectadores decidan si sentir fascinación o congoja por él. De hecho, es prácticamente imposible no empatizar con este señor. Lo amas, porque ama lo que hace. Crea cosas que a muchos le parecen horribles, pero eso jamás le resulta un impedimento para seguir explorando posibilidades. Pese a ser despreciado, jamás podrá calmar la pasión que le consume si no encuentra la manera de saciarla. Nuestra existencia se define a través de ese afán constante y desenfrenado por intentar agradar al resto de las personas. Es Ed Wood quien tomará una postura totalmente opuesta a esta actitud. Sólo se trata de un ente extraño que se expresa de manera diferente a la que estamos acostumbrados. Sí, nos sentimos mejores burlándonos de lo terrible que es su material, pero es esa dedicación la que no sólo le hace resultarnos inspirador, sino también adictivo. En verdad, esta una carta de amor al artista, la cual le recordará que siempre existirá el riesgo de que puede que lo que haga no reciba el éxito o la acogida esperada, o que ni siquiera sea digno de ser mostrado a la humanidad. Cometerán errores, e incluso serán odiados por algunos quisquillosos. Pero si dejan que eso eclipse su autenticidad, estarán tomando el camino de la auténtica estupidez. Ed Wood se divertía, se implicaba, siempre mostrando alegría y optimismo. Y nosotros disfrutamos contemplando esa motivación. Al final, su trabajo encontró un público, no el que esperaba, pero seguidores, al fin de al cabo. La frase por antonomasia de la película es: ‘Así es el mundo del espectáculo. Pon tu mejor cara’. Brutal.

‘Uno de los nuestros’ es otra de esas películas que me han marcado poderosamente. El inabarcable Scorsese nos introduce en su universo más identificable, que es el de los gangsters engominados. Joe Pesci me vuelve loco, o tal vez será que la locura de su personaje es contagiosa. Y De Niro… qué voy a decir de él que no se haya dicho ya. Como todas las grandes crónicas sobre la cosa nostra, esta historia es un tratado sobre la fragilidad del poder y hasta qué punto podemos abandonarnos con tal de obtenerlo. El personaje que interpreta Ray Liotta fantasea desde muy joven con la idea de ser un mafioso. Y lo logra, sucumbiendo ante la ambición, llegando al punto en el que sus propios amigos se convierten en sospechosos. Hasta el punto de querer y perder todo a la vez.

No puedo terminar sin mencionar alguna de Coppola. Nombraría ‘El Padrino’ o ‘Apocalypse Now’, pero esta vez prefiero optar por su etapa más madura y hacer alusión a su adaptación de ‘Drácula’. Versión fidedigna a la novela del mítico Bram Stoker. Si la leéis, descubriréis por qué. Yo solamente puedo adelantaros que el film da lugar a un nuevo capítulo totalmente sacado de la manga por el propio guionista, pero que de ningún modo se contradice con la esencia argumental del libro. Hasta me atrevería a decir que dicho suceso hace cobrar sentido a uno de los mayores misterios que encubren la famosa novela. Comprobadlo y ya me contáis. Bellísima escenografía y una labor encomiable de vestuario y maquillaje. Increíble construcción del personaje llevada a cabo por Gary Oldman, ya que en su interpretación debe compaginar al Drácula del romanticismo con el Drácula más monstruoso. Y lo consigue. Es más: logra que el público conecte emocionalmente con su tragedia, con el drama del monstruo enamorado y de los motivos que le llevaron a convertirse en ese monstruo. Fantasía, erotismo, e intriga revitalizadas por el talento de uno de los directores más avezados del cine norteamericano.

Algunos de vosotros os preguntaréis por qué he decidido enumerar cuatro películas en vez de cinco. En principio, empecé con la idea de escribir sobre diez para terminar hablando sobre cuatro, porque si me hubiese dispuesto a escribir sobre esas diez, no me hubiese atrevido a escribir sobre ninguna. Bueno, lo cierto es nadie se habrá preguntado esta tontería, pero la cuestión es que yo tengo que cerrar este artículo con una conclusión, o, en su defecto, con una reflexión que no nos lleve a ningún sitio. Seguiré recomendando más películas. Sed felices.

Comparte: Las cuatro Fantásticas. Vol I.