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Vino y Cardos.Por El Mojetero Cultural
Si importante es saber distinguir entre arqueología cultural, folclorismos patrios y cultura viva, más importante es tener una concepción clara de la función social de la cultura y sus variantes.

Desde siempre, un municipio de interior, alejado de los centros de producción cultural, ha encontrado grandes obstáculos para poder contar con una herramienta al alcance de todos, bien engrasada y que puede abrir tantas puertas al conjunto, como es la cultura más dinámica.

No es de extrañar, que lo más reaccionario y rancio de nuestra sociedad, habite agazapado en éstos pseudo espacios culturales, donde el interés por el control caciquil y sus desmanes, se encuentran en abierta oposición al interés por una población sensible, bien formada y bien informada y por tanto, capaz de discriminar y participar. No hace falta un gran nivel intelectual para comprender esta realidad.

Desde la humilde opinión de la que esto escribe, la cultura es un corpus complejo que no admite compartimentos aislados, pues es característica esencial, la relación en y con el contexto. Es decir, en lo referente al folclore, será muy válido, siempre y cuando halle su espacio adecuado y no sustituya lo actual, ni detraiga en exceso, los escasos medios disponibles para la importantísima función, que es el desarrollo cultural humano.

Por todo esto, exacerbar el historicismo y/o lo folclórico, en detrimento de la actividad en pro de una cultura viva y actual, no deja de ser un modo de distracción y sustracción, por otro lado, nada ingenuo y muy del gusto de los poderes locales.

Caso aparte pero muy relacionado, es el que estamos padeciendo actualmente en Requena, cuyas autoridades culturales, cada día nos sorprenden más, apoyando sin pudor ni reparar en medios, manifestaciones “culturales” más que cuestionables y que repugnan a una buena parte de nuestros habitantes. Nos estamos refiriendo, como no, a la lamentable insistencia en lo taurino, de la que ya hemos tratado aquí.

Esta vez, no contentos con la reciente inversión realizada para la creación de un Museo Taurino, nos encontramos un burdo interés de nuestro ayuntamiento, en acercar esa “filosofía” de la vida a nuestros más tiernos infantes, por parte de quien menos debieran y que, ensombrecen de esa forma su labor. Eso, por no hablar del intento de creación de una escuela taurina, en el municipio, o algo similar. Triste.

A nuestros “responsables culturales”, les debe cegar su propia pasión (no sabemos si será a consecuencia de la visión cruel y sangrienta que expresan las supuestas “artes taurinas”), confundiendo sus aficiones particulares, con el cargo para el que han sido elegidos por la mayoría de requenenses, cuya función, suponemos, es promocionar la cultura con equidad y un cierto criterio. ¿Mangoneo, caciquismo o simple ineptitud?, como mínimo, una actuación extemporánea y fuera de lugar.

¡Va por ustedes señores!

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