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LA BITÁCORA DE BRAUDEL /JCPG

La que creo última obra de Edward Cooper está constituida por dos volúmenes. La temática sigue siendo la de su pasión: las fortificaciones españolas. No es una pasión menor, porque no en vano lleva más de medio siglo empeñado en estudiar nuestros castillos y fortalezas; y tanto empeño no puede venir de una insignificante afición. Para un país como el nuestro, en el que en muchas ocasiones, a lo largo de diferentes períodos de tiempo, se ha despreciado el patrimonio cultural y arquitectónico de estos legados de piedra que son los castillos, es de gran relevancia que un hispanista británico esté empeñado hasta las cachas en su estudio. Ante el desdén de una parte de nuestra sociedad, que desmonta piedra a piedra las viejas moles, es extraordinario que un historiador de la talla de Cooper visite hasta pueblos pequeñísimos dando charlas sobre aquellos restos arquitectónicos que están encima de la loma.

Sus obras, enciclopédicas, minuciosas, han tenido el valor de manejar una cantidad gigantesca de documentación, en infinidad de archivos, entre unos papeles en los que muchos hbrían perdido el norte. Hay que decir que nuestro país le ha prestado objetos infinitos, porque la Reconquista medieval ha sembrado la tierra de castillos.

Su última obra es bastante ambiciosa. Propone una nueva clasificación analítica de los castillos españoles, lo que le permite penetrar en sus funciones, los factores que los generaron y el protagonismo que en su tiempo alcanzaron. Uno de los temas más llamativos es cómo el castillo está relacionado con el comercio. Las prisiones conceptuales que los mismos historiadores construimos nos conducen a asimilar el castillo con el poder feudal sobre la tierra. Pero también lo era el poder sobre las rutas mercantiles. Así que la magna obra de Cooper contiene también muchos matices, muchas coloraciones que prestan su labor a definir el fresco del mundo medieval hispánico.

Vistas las cosas desde nuestra tierra, lo que verdaderamente importa es que el próximo día 5 estará en Requena. Ofrecerá una conferencia en el Aula de Cultura Feliciano Yeves:

Viernes, 5 de febrero. 19 h. 30 m.

Salón de Actos del Espacio Cultural Feliciano Antonio Yeves.

El Torreón de Requena: ¿la verdad por fin? por D. Edward Cooper.

¿Hay alguien más capacitado que Cooper para desvelar el misterio? Nadie osará ir contra sus conclusiones. Porque nadie ha visto, ha analizado y ha pensado tantos documentos y tantas fortalezas hispanas como el inglés. El ansia nos puede: podremos conocer el autor de ese torreón, enigmático e imponente que se alza en el promontorio de la villa y mira hacia la Fuente de los Patos con aires desafiantes. Para la tradición historiográfica local, que ha padecido la tendencia ombliguista que es propia del localismo, era asunto imposible que un señor feudal, un noble fuera el autor. Estando como estaba Requena siempre bajo la autoridad del rey, al ser villa realenga desde el siglo XIII. Como siempre, el tema de la fuerza de una sociedad que se empecina en la defensa de sus “libertades” ante la intromisión de los poderes feudales. Aunque algo de verdad hay en esto, está en la sombra el período en que el marqués de Villena pudo dominar la tierra. Al fin y al cabo las Capitulaciones de Chinchilla pusieron la villa en sus manos. ¿La verdad por fin? ¿O seguirá la oscuridad sobre el tema?

Asistir al Aula se convierte ya en una exigencia básica de cualquier amante de la cultura. He aquí el mérito de la iniciativa de Nacho Latorre. ¿Alguien sabe de dónde saca la energía este hombre? Sé que se refugia en los reservorios de la Venta, pero está siempre escudriñando papeles y pateando el monte.

En Los Ruices, a 27 de enero de 2016.

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