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Requena, 14 febrero 2017

  • La Societat Valenciana D´Ornitologia, lamenta la pésima gestión Cinegética de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural en los Parques Naturales. 
  • La Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, autoriza una batida de caza mayor en plena época reproductora del águila perdicera, especie  catalogada como vulnerable y en alarmante regresión poblacional  en  nuestra Comunidad.

La Societat Valenciana d’Ornitologia (SVO),advirtió a la Conselleria del peligro que suponía realizar dicha batida, y solicitó la revocación de dicha autorización, y el aplazamiento de la batida a otro momento fuera del periodo reproductor de la rapaz.

El águila perdicera (Aquila fasciata) es una de las especies de fauna más emblemáticas de los montes valencianos. Esta bella ave, mantenía en la Comunidad Valenciana una de las mejores poblaciones a nivel europeo, sin embargo en las últimas décadas está sufriendo una alarmante regresión por diversas causas, como electrocuciones en torres eléctricas, ahogamientos en balsas de riego y furtivismo. La caída de su éxito reproductor está poniendo en peligro uno de nuestros tesoros naturales más preciados.

Sin embargo, según denuncia la Societat Valenciana d’Ornitologia (SVO), la Consellería de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, autorizó la realización de una batida de jabalí y otras especies de caza mayor, en el Monte Público denominado Casas del Doctor (nº V-167) situado en el término municipal de Requena el 11 de febrero de 2017.

Dicho monte público se halla situado en el Parque Natural de las Hoces del Cabriel y en la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) del mismo nombre. La declaración de tales espacios naturales protegidos se argumentó precisamente en la presencia de especies amenazadas, y muy especialmente por la presencia de águila perdicera.

La asociación conservacionista, advirtió que la batida se desarrollaría en pleno territorio y en plena época de nidificación de una de las cinco parejas de águila perdicera que habitan dicho espacio natural. Ello sin lugar a dudas originaría importantes molestias a la pareja reproductora precisamente en fechas de puesta, e incubación de los huevos, la fase más sensible del proceso reproductivo, con alto riesgo de malograr el éxito reproductor de toda la temporada de cría.

Hay que recordar que el águila perdicera está considerada como Vulnerable tanto en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero) como en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada (Decreto 32/2004, de 27 de febrero, del Consell de la Generalitat). Concretamente, en éste último, en su artículo nº 9 sobre Especies Catalogadas se dice que “queda prohibida la alteración de su hábitat y en particular la de los lugares de reproducción, reposo, campeo o alimentación.”

De hecho, en el PRUG (Plan Rector de Uso y Gestión) del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, se dice que “Con la finalidad de garantizar la supervivencia de determinadas especies faunísticas amenazadas, la Conselleria competente en materia de medio ambiente podrá establecer limitaciones a la actividad cinegética y piscícola en un determinado territorio y durante un determinado periodo de tiempo”.

La Societat Valenciana d’Ornitologia, no entiende como la misma Conselleria, en contra de su propia normativa, autoriza en sus propios terrenos y dentro de un espacio natural protegido- una batida que pone en peligro la reproducción de una especie amenazada que tiene la obligación de proteger. Para colmo, no es un hecho aislado, y se viene repitiendo en distintos parques naturales de la comunidad valenciana. Sin ir más lejos, hace 15 días en el Parque Natural de la Font Roja, y de nuevo a escasa distancia de la pareja de águilas protegidas. 

Pero, el caso del águila perdicera es tan solo la punta del iceberg de la gestión cinegética de la actual Conselleria. Nada ha cambiado con respecto a las administraciones anteriores, y numerosos colectivos se muestran preocupados ante la pasividad por el control de la caza, y permisividad hacia el colectivo cinegético en los Parques Naturales. Así lo demuestran las quejas de grupos de senderistas, ciclistas, naturalistas, y amantes de la naturaleza en general, que ven limitadas sus actividades los días de caza, por miedo a ser disparados.

La administración hace la vista gorda, y mira para otro lado ante esta actividad en Parques Naturales como l´Albufera. La escasa vigilancia y el reducido control por parte de la administración de las especies y del número de aves abatidas cada temporada, sin apenas restricciones ni mecanismos de seguimiento, son algunos rasgos negativos que definen esta práctica. Del mismo modo, se solicita una revisión real y un recuento del número de especies abatidas, así como revisión obligatoria del coto tras las tiradas, a la hora de buscar posibles indicios de especies no cinegéticas que hayan podido ser cazadas. Así lo demuestran la gran cantidad de especies no cinegéticas que han sido abatidas durante los últimos años como Cormorán grande, Cernícalo vulgar, Flamenco, Calamón, Ratonero común, y Aguilucho lagunero, con el agravante de haber sido todas cazadas con munición de plomo, que está prohibida en humedales. Respecto a otras especies amenazadas afectadas por esta causa, cabe señalar al Avetoro, catalogado a nivel nacional como En Peligro de Extinción, y a la Gaviota de Audouin, catalogada a nivel nacional como Vulnerable. Por poner un gravísimo ejemplo de especies que no salen en estos datos recogidos por los Centros de Recuperación de Fauna, (CRF), citar los 12 ejemplares de Barnacla carinegra (Branta bernicla), cazados el 3 de enero de 2015 en el Vedat de Silla.

La Societat Valenciana d´Ornitologia, solicita una vigilancia real y eficaz, entrando los cuerpos especializados en el control y gestión de esta materia, a revisar y confirmar que realmente se cumpla la ley. No pide la prohibición de la caza, pero sí el cumplimiento de las leyes, así como un control de alcoholemia para las personas que están en posesión de un arma durante la actividad cinegética, puesto que han sido numerosas las amenazas a agentes de la autoridad, y pueden acabar mal como se ha visto recientemente en Cataluña, sin ser esto un hecho aislado.

Del mismo modo, la actividad de caza nocturna durante las jornadas de “Les Cábiles”, se permite en el ámbito de los vedados tradicionales de caza, lo que nos parece una práctica incompatible con la verdadera conservación, ya que de noche es imposible distinguir correctamente sobre qué especie se está disparando, generándose disparos sobre fauna no catalogada como cinegética, y que en muchas ocasiones pertenecen a fauna protegida.

El constante acoso por disparos al que se ven sometidas durante Les Càbiles, les impide acceder a sus áreas de alimentación, viéndose forzadas a abandonar l’Albufera y buscar localidades alternativas en las que poder seguir pasando el invierno. Es una gestión intolerable desde el punto de vista de la conservación, por lo que la Sociedad Valenciana de Ornitología,  aboga por su prohibición.

El proceder de la Administración en materia de medio ambiente parece no haber cambiado con los actuales gobernantes. Ni siquiera contestan los escritos y alegaciones de nuestra asociación, como la que se presentó por motivo de esta montería de hoy, y que recuerda viejas costumbres de otras épocas que se creían superadas. En realidad, y muy a nuestro pesar, todo sigue igual.

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