martes, 13 octubre
20. Página Cultural – Científica de la Fundación Lucio Gil de Fagoaga
Requena (13/10/26)- Adolfo Montalvo, Ingeniero y Máster en Patrimonio Cultural @ADOMON
La comarca del destino Tierra Bobal es rica en patrimonio cultural artístico, documental y paisajístico. Sus habitantes y visitantes perciben de forma inmediata la historia de sus edificios y la belleza de sus paisajes, tan conectados a la tradición del viñedo cuya uva dota de apellido al destino. La meseta de Requena-Utiel ejerce también como un inmenso nexo de comunicación entre la meseta de la Mancha y los valles y llanuras del resto de la Comunidad Valenciana.
Esta tierra ha sido desde siglos el punto de conexión en la ruta más directa entre Madrid y Valencia y los itinerarios de carreteras y ferrocarriles la han recorrido de oeste a este dando cobijo a viajeros y mercancías. Pero hay otra ruta invisible que alberga la comarca, una ruta de la primera red de telecomunicaciones fijas de España. Se trata de la «Ruta del telégrafo óptico de Tierra Bobal» y es un tesoro que aún está por descubrir para la mayoría de personas.
Un poco de historia. El reinado de Isabel II
Alrededor de la mitad del siglo XIX el gobierno de España quiso organizar el territorio de una forma más eficiente y creó las provincias en 1833. Debía ser posible el acceso desde cualquier punto de cada provincia a su capital en un solo día mediante un viaje a caballo. Requena quedó inicialmente en Cuenca, pero en 1851 se incorporó a la provincia de Valencia. La causa determinante fue el dificultoso paso del cauce del río Cabriel, por lo que prevaleció la cercanía temporal a Valencia ciudad.
Tras la primera guerra carlista (1833-1840), el gobierno decidió desplegar una red fija de telegrafía óptica desde Madrid para comunicar de forma permanente con el territorio, y promovió la construcción de 200 torres en tres líneas. La línea norte hacia Irún, la línea Sur hacia Cádiz y la línea Este hacia Valencia y desde ahí hasta Barcelona y La Junquera. 30 de esas torres se construyeron entre Madrid y Valencia entre 1848 y 1849 y cinco de ellas están en Tierra Bobal.
El sistema de comunicaciones ópticas diseñado por el ingeniero y brigadier José María Mathé en 1844 estaba basado en un bastidor doble de 6,5 metros de altura en el que un cilindro se posicionaba a distintas alturas respecto a unas bandas laterales del bastidor, haciendo posible 12 posiciones correspondientes a las cifras 0 al 9 y los códigos ‘m’ y ‘x’ que indicaban condiciones del servicio. La codificación diseñada por Mathé y conocida únicamente en las cabeceras de la línea permitía mantener el secreto de comunicaciones gubernamentales y del ejército.
Las cinco torres del telégrafo en Tierra Bobal
La construcción de las cinco torres coincidió en el tiempo en 1848 con la de la carretera histórica de las curvas de Contreras y el puente de Lucio del Valle que próximamente se van a recuperar patrimonialmente. Entrando desde Cuenca, las torres se encuentran en Villargordo del Cabriel (próxima al casco urbano), Fuenterrobles (cerro de la Bicuerca), San Antonio (loma de la Jedrea), Requena (cerro de la Atalaya) y El Rebollar (cerro de la Agudilla). La comunicación por señales ópticas entre torres situadas en puntos que distan unos 14 kilómetros requerían ubicaciones en altura con visión directa entre torres, tanto con la anterior del circuito como con la posterior. La dotación típica en cada torre era de 4 torreros que permanecían todas las horas de luz en las que se podía comunicar. El diseño de las torres, todas iguales, corresponde al de una torre defensiva de base cuadrangular y de 7,5 metros de altura en tres plantas. La entrada se realizaba través de una puerta en la primera planta mediante una escalera móvil que se retiraba desde dentro como medida de seguridad.
La accesibilidad a las torres de Villargordo del Cabriel, San Antonio la Jedrea y Requena la Atalaya es sencilla actualmente. El acceso a las otras dos (Fuenterrobles y el Rebollar) requeriría una actuación para permitir llegar con facilidad. Otro aspecto es el riesgo de derrumbe que sufren las torres de Fuenterrobles, San Antonio La Jedrea y la de El Rebollar, situación que se señala desde aquí para instar a las autoridades a unas actuaciones urgentes de apuntalamiento.
La futura “Ruta del telégrafo óptico de Tierra Bobal” tiene la oportunidad de restituir en la torre de Villargordo del Cabriel un bastidor y maquinaria de telegrafía según el diseño de José María Mathé y de convertirse en un foco de atracción cultural y turística con proyección en toda España. El Grupo TELOP de investigadores del Foro Histórico de las Telecomunicaciones y de la Asociación de Amigos del telégrafo de España, ha mostrado interés y soporte técnico para que este hito se culmine en los próximos meses. Desde estas líneas hacemos votos para que dicho proyecto sea una realidad en 2027.