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DOCUMENTO DEL MES DE FEBRERO DE 2026 DEL ARCHIVO MUNICIPAL DE REQUENA

Requena (02/02/26)- Archivo Municipal

AMRQ 2897, h. 544-545. Contrato del Concejo de Requena con el doctor Rullo por dos años a ciento cincuenta ducados anuales de salario.

Con motivo de la gran exposición que este mes de febrero se inaugura denominada «Malum et remedium: epidemias, medicina, botica y otros remedios mágico-populares en la Meseta de Requena-Utiel» dedicamos el documento del mes al doctor Rullo, médico requenense que tuvo que ejercer su profesión en la terrible peste atlántica de 1596-1602 que llegó a Requena en agosto-septiembre de 1601. Pero, desde 1592, Requena estaba sufriendo ya graves problemas de sequías, malas cosechas y hambrunas, que eran las puertas abiertas a las enfermedades y epidemias.

La cobertura sanitaria dependía exclusivamente del Concejo de Requena que realizable loables esfuerzos por mantener a médicos, cirujanos, sangradores, parteras y boticas abiertas. Sin embargo, los problemas eran muy frecuentes. Era difícil retener a los galenos por su escaso salario que no se podía aumentar si no era con licencia real. Sí, además, se acercaba una epidemia, muchos médicos optaban por marcharse a otro lugar. Generalmente, los contratos con los médicos se realizaban pagando el concejo de sus bienes de propios una determinada cantidad para que el galeno atendiera gratis los pobres y el resto de salario se obtenía de las iguales que pagaban las casas con posibles. Incluso, Requena quería tener dos médicos por ser la población crecida y el término amplio, pero esto pocas veces se conseguía.

En marzo de 1593 se despidió al doctor Núñez por haber dejado enfermos sin tratar, marchándose muchas veces a Valencia y Madrid sin licencia. En principio, se buscó médico en Valencia, pero, al final, se logró traer de Madrid al doctor Juan García Rullo, protagonista de este documento del mes. Rullo era natural de Requena, conocido por su experiencia. El 5 de abril de 1593 se acordó escribirle a Madrid con la propuesta de un contrato de cuatro o seis años y con un elevado sueldo de cuatrocientos ducados: cien a pagar por el Concejo y trescientos por reparto entre los vecinos conforme a la licencia real concedida. A los veinticinco días aceptó Rullo por escrito.

La relación no fue fácil, pues en noviembre de 1598 se le debían 106.200 maravedíes al doctor (unos 283 ducados). Ante la reclamación de Rullo, se acordó que la deuda la saldaran los que habían arrendado las dehesas ese año.

El documento del mes que se transcribe es el contrato que asentó nuevamente el Concejo de Requena con el médico Rullo el 9 de septiembre de 1599 por tiempo de dos años a razón de ciento cincuenta ducados por cada año, que pagaría el Concejo de sus propios. En esos momentos, la peste campaba por Castilla. De hecho, el 24 de junio de 1599 Requena acordó tapiar y cerrar la Villa para evitar el contagio de la peste que estaba causando estragos en Almansa, Sevilla, Lisboa, Alcalá de Henares y otros lugares.

El Concejo, previamente, había conseguido la prórroga de la licencia real para el salario del médico. Rullo se comprometía a no hacer ausencia durante los dos años contratados, fórmula con la que se intentaba garantizar la no huida del sanitario en caso de epidemia y se le obligaba en tiempo de peste o enfermedad contagiosa a ir a atender. Es más, si se ausentaba, la Villa podía contratar con otro médico a coste del propio Rullo, incluso los gastos del encargado de buscarlo. Además, estaba obligado a visitar y curar los pobres del hospital y al resto de «miserables» de la Villa. El resto del salario del galeno se complementaría con las casas igualadas que, al menos, en años anteriores eran 300 ducados más.

En 1600 se produjeron quejas sobre que el doctor Rullo curaba con alguna remisión y no visitaba a los enfermos pobres. Una comisión del Concejo habló con él y el médico dijo que cumpliría a satisfacción de la Villa. El temor ante la peste que reinaba en el Reino de Valencia era total y en abril se acordó proveer la botica con «medicamentos extraordinarios» y hablar con el doctor Rullo. Al mes siguiente, buscaron al doctor Hernández que estaba en Jorquera para que se le contratara y visitara los enfermos con Rullo. A su vez, para pagar al médico Rullo se le consignaron las dehesas de Fuencaliente y Hortunas.

No era fácil retener a los médicos. Mayo de 1601 y el doctor Rullo expresó que su asiento se cumplía en agosto y que por sus ocupaciones no quería seguir de médico asalariado y pidió que buscaran a alguien. El problema es que el Concejo creía que con los 150 ducados que tenían permitidos por el rey para pagar un médico nadie vendría y solicitaron al rey pagar hasta 100.000 maravedíes (cerca de los 267 ducados) por ser muy preciso «respecto de las enfermedades que corren». Razón tenían, pues en agosto y septiembre de 1601 ya hubo muertos por peste en Requena.

El 17 de mayo de 1602 se volvió a hablar con Rullo que dijo estar dispuesto a quedarse si se contratara a otro médico y partirse el salario que dé la villa según licencia que tuviera: «Que las enfermedades que dan son de mucha maliçia». Contradijo el acuerdo el regidor doctor Lázaro que dijo que de quedarse el doctor Rullo debería ser con el mismo salario y si se buscara un nuevo médico sí que debería ser con la licencia obtenida de 100.000 maravedíes, sino era natural de Requena como Rullo. Al final, Rullo dijo que se quedaría en la villa con el salario que tenía y que si viniera otro médico partiría el salario con él. Acordaron buscar de acompañante al médico Vicente Bosque de Valencia por un salario de cien ducados. A Rullo se le asentó contrato por cuatro años a ciento cincuenta ducados por año con la condición de que si hubiera otro médico se partiera el salario.

En 1602, ante la falta de médico y cirujano, porque estaba solo asalariado el doctor Rullo, se acordó hacer asiento con el doctor Gaspar de Monflorit por cien ducados, de los que cincuenta se detraían de los ciento cincuenta acordados que se le pagaban a Rullo. Pero seguía siendo difícil retener médicos en Requena, excepto al paisano doctor Rullo. En octubre de 1603, el citado doctor Monflorid amenazó con irse a Iniesta como asalariado.

Los desvelos del Concejo se concentraban en conseguir al menos que hubiera dos médicos. En la sesión de 3 de abril de 1603, se dijo que un médico no era suficiente para todos los habitantes de la Villa y su disperso término, pero que con doscientos ducados no había para dos médicos. Argumentaban que en caso de enfermedad se debía acudir a Valencia. lo que era muy oneroso, o bien los pobres morían sin atención, por lo que se solicitaba al rey que la villa pudiera pagar cuatrocientos ducados, dado que el médico y cirujano no tenían suficiente población para tener más con las igualas de vecinos pudientes.

En marzo de 1605, se acordó buscar a otro médico para que trabajara con Rullo, dado que Monflorid estaba ausente. Unos meses después, en octubre de 1605, el doctor Monflorid pidió su salario por ejercer su arte de médico y cirujano, acto que muchos regidores contradijeron. Así pues, se decidió prorrogar los servicios del doctor Juan García Rullo por cuatro años a cien ducados el año.

En 1606, año de calenturas, el doctor Rullo estaba enfermo con calenturas continuas. Así, en ese afán concejil por disponer de dos médicos en activo, además del mencionado doctor Monflorit que estaba ejerciendo, se buscó otro médico para «curar los muchos enfermos que avía». Se renunció a buscarlo en Valencia «por eçessivo preçios que pedían» y se trajo por ocho días al doctor Yáñez que ejercía en Ayora. A su vuelta dejó Yáñez una memoria de todos los enfermos visitados sin cobrar para que se cobrara a los que no fueran pobres, pero se estimó que no se le pagarían más de cien reales, pues casi todos eran gente sin caudales. Ese año de 1606 se le pagó al doctor Rullo cien ducados de salario anual.

https://www.requena.es/pagina/documento-del-mes-febrero-2026-requenense-doctor-rullo-tiempos-peste-1593-1607

Para saber más:

. LATORRE ZACARÉS, Ignacio. “Cuando la peste ha entrado en la ciudad: medidas adoptadas por el Concejo de Requena ante el mal contagioso”. Oleana: Cuadernos de Cultura Comarcal, 2021, n. 37, p. 27-47.

. LATORRE ZACARÉS, Ignacio. “De pandemias y fiestas”. Feria y LXXXIII Fiesta de la Vendimia: del 24 de agosto al 4 de septiembre de 2022, 2022, [2] p.

. LATORRE ZACARÉS, Ignacio. “La peste en Requena durante los siglos XVI y XVII. Sistemas fronterizos de profilaxis y vigilancia”. Cuadernos de Geografía, 2018, n. 100, p. 149-171.

. LATORRE ZACARÉS, Ignacio. “Sistemas fronterizos de profilaxis y vigilancia contra la peste: el caso de Requena”. Oleana: Cuadernos de Cultura Comarcal, 2019, n. 34, p. 51-70.

. LATORRE ZACARÉS, Ignacio “Venta del Moro en la peste de 1557”. El Lebrillo Cultural, 2008, n. 25, p. 7-17.

. PÉREZ GUERRERO, Rafael. “La historia se repite. La epidemia de peste en Utiel del siglo XVI (reproducción del texto de Miguel Ballesteros Viana)”. Utielanías: Cuaderno Cultural, 2º trimestre 2021, n. 29, p. 26-31.

AMRQ 2897 Transcripción del contrato con el médico Rullo de 1599

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