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LOS COMBATIVOS REQUENENSES. / Víctor Manuel Galán Tendero.

                Ramón y Cajal denunció que la fiebre tropical mató más soldados españoles en Cuba que las armas de los insurrectos. El problema no fue privativo de nuestro ejército y los británicos también padecieron penosas dificultades sanitarias durante la guerra de Crimea.

En teoría los grandes ejércitos europeos, como los afamados tercios de Flandes, dispusieron sobre el papel con personal médico especializado desde el siglo XVI, aunque los médicos y cirujanos con frecuencia se encontraron desbordados tras una batalla. Las instalaciones sanitarias que se tuvieron que improvisar muchas veces deprisa y corriendo distaron de sanar a muchos heridos que terminaron muertos por culpa de las infecciones. La amputación de miembros fue la respuesta a la extensión del mal en el enfermo. No todos los supervivientes de semejante infierno gozaron de la fortuna de ir a parar a unidades  militares de inválidos en las que poder vivir. El destino de muchos mutilados de guerra fue el pordioseo.

El tránsito de fuerzas militares fue muy importante en Requena entre los siglos XVI y XIX a impulsos de las guerras del imperio y de las internas que conmovieron a España, lo que ocasionó notables quebraderos de cabeza al municipio y a sus vecinos, y a instituciones como el Pósito y el Santo Hospital de Pobres o de Caridad.

Asolado durante la ocupación austracista, Felipe V concedió en 1707 una exención tributaria quinquenal para reconstruir el necesario Hospital, encargado no sólo de la sanación de enfermos pobres (en estado de exclusión social diríamos hoy), sino también de dar cobijo temporal a todos los menesterosos de nuestra localidad o de paso. Fue una labor tan valiosa como dispendiosa que obligó a regular cuestiones tan delicadas como las de la limosna y acudir al buen corazón de los requenenses prestos a ganarse el cielo en la tierra legando cantidades de dinero variables en sus testamentos.

La saludable reconstitución de las finanzas del Hospital a lo largo del siglo XVIII fue tan meritoria como dificultosa, pues no siempre se cobraron las cantidades ofrecidas por vía testamentaria debido a las maniobras de ciertos herederos. Bajo Carlos IV semejante esfuerzo se tambaleó dramáticamente ante las dificultades económicas y sociales generales y la afluencia de tropas dentro de un nuevo ciclo bélico, el de la Revolución y el del Imperio napoléonico.

La bancarrota del Hospital entre 1798 y 1801 obligó a buscar nuevos medios económicos. Como a las autoridades militares les interesó disponer de un centro de asistencia sanitaria en la transitada Requena, se acordó que los comisarios reales pagaran los gastos de hospitalización de los soldados.

En el ejercicio contable de 1802-03 el Hospital recibió 1.288 reales en concepto de estancia de veinte soldados, lo que supuso el 19% de todo lo ingresado. La hospitalización alcanzó en algunos casos casi el mes. Los medios del Hospital en lechos, ropa de cama, alimentos y medicamentos distaron de ser los adecuados, pero la atención resultó muchas veces lo suficientemente humana y efectiva para sanar a unos pobres soldados acostumbrados a las penalidades. En agradecimiento al trato dispensado, un soldado suizo le hizo una cariñosa limosna de un poco más de 10 reales, cuyo valor sobrepasaba lo meramente material.

La sagaz gestión de los Enríquez de Navarra fue de gran valor durante la guerra de la Independencia, en la que se siguió el mismo sistema de pago de las hospitalizaciones a través de comisarios, especialmente entre los meses de marzo y julio de 1810. La ocupación napoleónica de 1812-13 evidenció las carencias del veterano Hospital del Arrabal y las autoridades militares bonapartistas pusieron sus ojos en el imponente edificio del convento de San Francisco, anunciando una nueva época en la que también los modestos soldados de infantería  requerirían de cuidados y humanidad.

                Fuentes.

                ARCHIVO HISTÓRICO DE LA FUNDACIÓN DEL HOSPITAL DE POBRES DE REQUENA. Libro de cuenta y razón de 1802-03 a 1838 (tercer libro).

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