Cruz Roja y Cajamar impulsan un proyecto escolar para menores vulnerables en Requena
Leer más
Utiel ha celebrado hoy el Día del Árbol con videoconferencias medioambientales dirigidas a escolares
Leer más
El IES Fernando III de Ayora lanza “Fernand Radio”, su primer podcast trilingüe para estudiantes
Leer más

CRÓNICA DE UN SUSPENSO ANUNCIADO

Siento la necesidad de relatar lo que hemos vivido mi familia y yo este curso 2014-2015, segundo de bachiller de mi hija Elena, como todos sabéis un curso crucial y definitivo en la vida de un futuro universitario, con vocación clara y consciente de que los buenos resultados se consiguen trabajando duro.

Mi hija encaró segundo de bachiller con las matemáticas de primero pendientes ya que, a pesar de haber tenido apoyo durante el curso pasado con una profesora particular, desgraciadamente no fue capaz de aprobarlas, ni en junio ni en julio. Aunque para su bachiller de sanidad en segundo no necesitaba las mates, sabía que debía recuperarlas.

Al comenzar segundo de bachiller, con gran desconsuelo y temor, nos enteramos que esa asignatura pendiente, la tenía que recuperar con el profesor Antonio Ledesma. Por iniciativa propia Elena intentó por todos los medios cambiarse de profesor, habló con el resto de compañeros que tenían las matemáticas pendientes, con el equipo directivo, con otros profesores de matemáticas, pero al final no hubo acuerdo ni siquiera entre los propios alumnos y se quedó como estaba, convencidos de lo que Antonio Ledesma les decía: conmigo no tenéis que hacer examen, sólo unos ejercicios  para aprobar.

El colmo de la mala suerte para mi familia y mi hija Elena fue que, a pesar de que en la matrícula estaba exenta de valenciano, decidió tarde que era mejor hacer esta asignatura, con tan mala suerte que coincidía con la clase de repaso de matemáticas de primero. La solución: recuperar en los patios de los miércoles y esperar a que este profesor tuviese a bien entregarles unos ejercicios, según él, tan fáciles que hasta un albañil sabría hacer, desprestigiando a cualquier gremio que no sea el suyo y su particular metodología de matemáticas lógicas, que o sabes hacer o eres un inútil. Esto no lo digo yo, además de idiota, retrasado, dedícate a otra cosa, no sirves para estudiar, amén de algún que otro capón por imbécil.

Conozco el caso de un ex alumno suyo a quien le dirigió estas “bonitas palabras” y ahora se lo cruza cada día en los pasillos y en la sala de profesores, porque el “inútil” es un profesor querido y valorado.

Sé, que somos una familia más, damnificada por este señor en cuestión, pero necesito contar la crónica de este curso. Como le dije a Juan Ramón, el director del IES 1 de Requena, tengo por  un lado un 3,5 en la nota final de Elena y por otro una angustiosa situación vivida por todos nosotros, especialmente por Elena , que no es evaluable cuantitativamente. Mi pregunta es: ¿qué pasa con esto? ¿quién es este hombre para decirle a mi hija en el segundo trimestre: tú no vengas más que no te voy a aprobar? Este hombre decidió en ese momento que Elena no aprobaba, ella dejó de entregarle los ejercicios un miércoles porque no supo hacerlos, a pesar de buscar ayuda. Y tuvo la excusa perfecta, porque nunca le perdonó que intentase cambiarse de profesor, así me lo dijo a mí, cuando a raíz del desahucio de Elena, intenté hablar con él, acompañada de mi amigo y compañero suyo, Miguel Molero. Este hombre le dijo con absoluta tranquilidad  a mi hija y a mi pareja que yo mentía, al recordarle que me dijo: no necesito un 5 para aprobar ni voy a hacer media, necesito ver una evolución… eso dijo y tengo testigos señor Ledesma, nosotros no mentimos.

En la evaluación, mi hija tenía un 8´11 de media, todos los profesores pensaban que Elena aprobaría las matemáticas. Pero sí, la suspendió, robándole la oportunidad de prepar el selectivo con sus compañeros, de hacer el viaje de fin de curso con ellos, de no poder optar a enfermería en primera convocatoria, como sus notas, su comportamiento en el centro, como su inmenso esfuerzo durante el curso y su compromiso en ayudar a los demás ha merecido. Elena ha denunciado ante el equipo directivo, dos “bulling” y se ha enfrentado a los maltratadores con valentía.  No nos ha hecho tanto daño como pretendía, aunque he visto llorar a mi hija más que nunca en su vida, por  la injusticia, por la impotencia, por la rabia, por la incomprensión…y no nos lo ha hecho  porque finalmente, hemos aprendido, hemos agradecido, hemos comprendido que era lo que estaba ocurriendo, mi hija intentó cambiarse de profesor, cuando sé que los niños que entran al instituto, pregunta atemorizados: ¿nos va a dar Ledesma? Cuando se, a ciencia cierta, que alumnos se han cambiado de instituto, de bachiller y de pueblo.

Dos últimas cosas, por una parte:

–          DENUNCIA: públicamente y este es mi único objetivo que mi hija ha sido desahuciada, maltratada, insultada y vejada. Como madre, me equivoqué y me siento culpable de no haber querido escuchar las denuncias de Elena, porque mi único propósito era que aprobase, a pesar de que yo  sabía lo que estaba ocurriendo. Grave error por mi parte. Desgraciadamente porque no creemos que alguien sea capaz de estas barbaridades, de jugar con la vida de una persona, de una familia, que lo único que le va a legar a sus hijos es la formación, la educación y el convencimiento de que a pesar de tener que encontrar a gente así en el camino, vale la pena ser buena persona.

–          AGRADECIMIENTO, a todos los profesores, sin excepción, y al equipo directivo, que sintieron en la evaluación, la rabia y la impotencia que nosotros sentimos horas más tardes, queremos agradecerles que lo intentasen, que hablasen con él, que defendiesen algo tan justo y tan evidente para cualquiera de ellos, que valorasen el esfuerzo y el intenso trabajo que mi hija ha hecho este curso, para alcanzar su sueño, tan despreciable para otros, que es ser matrona, así de simple. No queremos por último dejar de agradecer a su tutor, César Jordá, que siempre estuviese, que cada vez que hemos recurrido a él haya escuchado con agrado e interés, yo le he visto sentirse fatal  por lo ocurrido, un PROFESOR, al  que sus alumnos adoran. Gracias.

Enriqueta Zahonero Sánchez

Comparte: Crónica de un suspenso anunciado