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Si leemos, crecemos // Rosana Gutierrez Tapia

 Entró el virus en la sala irrumpiendo con fuerza, se acercó al rey, y con dedo amenazante y voz profunda le dijo:

-Hoy me llevaré a 100 de tus ciudadanos…ley de vida es…cumplo con mi deber…

-Y ¿después se marchará? ¿No le veremos más? ¿Me lo puede asegurar? –contestó el rey desolado.

                Sin contestar, el virus se marchó volando por la ventana.

                En un camino perdido, el Amor se encontró al Miedo, tan agitado y nervioso, que no podía parar.

– ¿Dónde vas Miedo? –preguntó el Amor preocupado-. No puedes abandonar, ahora no, te necesitan.

– Sí, pero no en este grado. Nunca pensé que podría causar tanto daño. Les estoy fallando. He llamado al Pánico y la Depresión, para acabar cuanto ante con esta situación. –se lamentaba el Miedo, desesperado.

– Si me acompañas, hablamos. –insistía el Amor. ¡Vamos! Juntos podemos equilibrarlos.

          Se acercaron a un castillo, donde suelen quedar en ocasiones de alto grado de dificultad. El Amor con su autoridad, dejó atrás al Pánico y la Depresión, que les seguían el paso.

-Entremos en el Castillo, ya convoqué a todos para poder negociar.

          En una gran sala, casi todas las emociones se movían de aquí para allá, nerviosas por la pandemia, agitadas y agotadas. El Amor tomó las riendas de la situación y comenzó a hablar, mientras todas escuchaban:

          “Estamos en una alerta como ya sucedió, ya vivimos otras veces, situaciones parecidas, pero, esta es más extraña, no es una guerra, no son bombas, ni disparos, no son odios ni rabia contra los contrarios, sin embargo, una guerra es, y a nivel mundial se extendió. Poco importan los motivos de quién o qué la provocó. Ahora nos toca a nosotros tomar este control entre los ciudadanos para que frene este horror.”

          “Os agradezco de veras el buen trabajo que hacéis la Responsabilidad y el Compromiso que atendéis a los científicos, políticos y sanitarios, y a las fuerzas de control cumplen con su cometido.  Todas nosotras, como sabéis, podemos mediar para bien, si estamos equilibradas y cada una hace su función en los corazones de los humanos.”

          “Pero antes de continuar, me gustaría pedir amablemente a la Ira, a la Rabia y al Sufrimiento que acudan lo suficiente para no dar paso a la Depresión. Lo siento, señoras, sé de su importancia, pero no pasen a primera línea en esta batalla, por favor.”

          En esto sonó la puerta, y todas se giraron. La Muerte entró muy callada, junto a la Desesperación. Al momento, la Ira, la Rabia y el Sufrimiento se acercaron a saludar y se quedaron junto a ellas.

-Este virus es muy serio, y yo cumplo mi mandato. –la Muerte habló. Después de un silencio, continuó:

-Aunque debéis actuar, y pronto, pues el Miedo está sembrando aquello que no es mortal, y sin embargo empeora con el Temor de aliado, y así mueren muchos más.

-A eso venimos hoy, -contestó el Amor. Y comenzó a dar órdenes que todos siguieron, aunque la Duda y la Crítica, se reían de la situación.

          Hoy tomamos el control, junto a mí quiero a la Paciencia, el Entendimiento y la Motivación, para llenar los corazones y superar esta prueba de vida. Tú también, Miedo, te quiero a mi lado, para cumplir tu función, pero deja aquí al Pánico y la Depresión, ahora necesitamos que protejas sus vidas, pero junto a la Sensatez y el Control.

          Ya salían de la sala, sin pensarlo se unieron el Cariño y la Solidaridad junto a la Creatividad. De lejos, les seguía la Alegría muy seria, y el Humor, tan necesario en momentos de tensión. Y muy cerca del Amor se colocó la Esperanza, junto con la Fe, el poder que mueve montañas.

          Así, impregnaron las casas, hospitales y todos los lugares frecuentados por humanos, penetrando en su corazón. Los días fueron pasando y lo peor ya pasó. El Miedo fue controlado por el amor, haciendo mejor su función, sin multiplicar el caos, llevando a la rendición del Virus, que derrotado calló en manos de la Muerte, que como siempre, hizo muy bien su función.

                                                                                                                              FIN

Con una breve historia me gustaría animaros a controlar las emociones en esta situación tan dura. A conocer cómo te sientes, ponerle nombre y saber que debemos controlar el miedo que nos acecha. Cambiarlo por amor hacia nosotros y los nuestros, y hacia una humanidad que necesita sanar. Que el amor prevalezca sobre el miedo.

Explicadlo a vuestros hijos, porque cuando el miedo toma el control, no tomamos buenas decisiones y nuestro sistema inmunológico baja, lo que nos hace más débiles ante el virus. Os animo a mantener el ánimo arriba, controlando el amor, que nos mantiene fuertes y sube nuestra vibración. Os animo a leer cosas positivas, que llenen el corazón de fuerza. A sonreír ante las dificultades. A acompañar a quienes peor están, llorando con ellos si es necesario, pero acompañar. Que nadie se sienta solo, que todos tengas alguien con quien hablar. Seamos luz en esta situación, como líderes llevar un mensaje de Esperanza.

 

Rosana Gutiérrez

 

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