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LA BITÁCORA DE BRAUDEL /JCPG

Será que soy mal pensado, pero todo esto nos va a costar pasta. Por lo pronto, el Banco de España ya advirtió hace semanas sobre sus temores acerca de que la “incertidumbre política” termine teniendo un costo económico grave. No es que confíe yo en los bancos, pero cuando lanzan estos mensajes hay que estar preparado. Y no estamos para despilfarros, sobre todo teniendo en cuenta esta gigantesca corrupción que parece acosarnos por todas partes. Ahora son los papeles de Panamá, pero hay muchos otros papeles que pululan en los tribunales; y todos sabemos que la prensa y los grupos de interés irán dosificando las informaciones. Así que no sabemos lo que nos deparan las próximas semanas.
En cambio, sí que se perfila más claramente que ese “no entendimiento” entre Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias tiene mucho de lucha cainita. Sería sencillo traer a colación al Goya del Duelo a garrotazos, una imagen bastante tópica de la realidad hispánica y que casi permanentemente se rememora por aquí y por allá. Pero más que esto podría hablarse de aquellos seres que Marsé plasmó a inicios de la década de 1960 en “Encerrados con un solo juguete”. La crónica de estos meses de la política española es una mezcla algo kafkiana de aislamiento de los líderes, negativas a hablar y pactar, pero igualmente teniendo como juguete a un país que no está para bromas, y, quizás como nunca, necesita acuerdos para la convivencia y la justicia. Todo el día con el mismo juguete entre manos, España; y los jugadores sólo están interesados en cómo salen en la tele y la prensa. Peleas de taberna, pero de taberna mediática. Un laberinto que ellos mismos se han construido.
En Los Ruices, a 4 de mayo de 2016.

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