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DOCUMENTO DEL MES. ARCHIVO MUNICIPAL DE REQUENA
Con la llegada del nuevo año, dedicamos el documento de enero a San Julián, cuya festividad celebramos a día 7 del mes. El rico venero de las actas municipales nos brinda el acuerdo del 16 de agosto de 1640 de conseguir y situar en El Salvador una reliquia del santo. A San Julián se le atribuyó la victoria del pueblo de Requena sobre su señor el Conde de Castrojeriz un 7 de enero de 1469.

DOCUMENTO
Con la llegada del nuevo año, que felicitamos a todos los requenenses, dedicamos el documento de enero a San Julián, cuya festividad celebramos a día 7 del mes. El rico venero de las actas municipales nos brinda el acuerdo del 16 de agosto de 1640 de conseguir y situar en El Salvador una reliquia del santo. Pedro Domínguez de la Coba ya consignó diferentes documentos sobre su autenticidad, según los criterios del siglo XVII, y culto en la entonces villa, si bien los avances en la historiografía de la cultura y la sociedad posibilitan nuevos enfoques.
Nuestro San Julián es el de Antioquía, fundador de una hospedería junto a un río (detalle de interés para una tierra de paso como la requenense) para implorar perdón por la muerte accidental de sus padres. Era el protector de todas aquellas gentes que tenían que abandonar su hogar para procurarse el sustento por medios ingeniosos. En Galicia se acogieron a su amparo los cazadores, y en Cataluña saltimbanquis y amaestradores de osos, campesinos pirenaicos que los hacían bailar por pueblos y plazas ante grandes y pequeños.
Fechada en el XVII en 1469, la providencial aparición de San Julián a favor de los requenenses se rememoró en un tiempo de gravísimos problemas para la Monarquía hispánica, cuando parte del Principado de Cataluña se alzó en contra de la autoridad real tras los luctuosos sucesos del Corpus de 1640 en Barcelona. El 6 de agosto, el Cabildo Eclesiástico de Requena hizo rogativas por el suceso catalán, cuando los vecinos de la villa ya llevaban soportando desde hacía años lesivas cargas con destino a la Guerra de los Treinta Años.
El recuerdo de San Julián fue una proclama de fidelidad al rey en un tiempo de rebelión, presentándose la insurrección contra el conde de Castrojeriz (y la merced de Enrique IV) como una muestra de auténtico acatamiento a la Corona. En el fondo era una variante del lema ¡Viva el rey y muerte al malgobierno!
Esta pensamiento político fue del mismo tenor que el de muchas respuestas a las Relaciones topográficas ordenadas por Felipe II, como la de Villena. A nuestro juicio, la posible contestación de Requena a aquéllas consolidaría una versión historiográfica del enfrentamiento con el conde de Castrojeriz, que maduraría desde fines del XV y consolidaría el patronazgo de San Julián como verdadero culto ciudadano. La consecución de la reliquia lo consagró plenamente y eficazmente lo utilizó Domínguez de la Coba. El relato fue esencial para la acuñación de un canon historiográfico requenense o versión local del pasado que seleccionó los hechos según el criterio político de obediencia a la monarquía. En el movimiento patriótico de 1808 se recurrió a esta versión, haciéndose aparecer nuevamente a San Julián.
Otro aspecto de gran interés del documento es el de la economía sacra del Barroco. Las reliquias, tan impugnadas por los protestantes, brindaban valiosa protección, y su adquisición y tenencia se realizaron con los métodos comerciales más sofisticados de su tiempo. El mismísimo Felipe II movilizó recursos y sagaces agentes para el logro de muchas reliquias. Bajo la atenta vigilancia del Santo Oficio el municipio de Requena consiguió la reliquia del sacerdote de Benimàmet a cambio de oficiar misa de aniversario en sufragio de su alma cada 8 de enero en El Salvador. El Reino de Valencia también proveyó de productos espirituales, máxime cuando el importante monasterio de agustinas de San Julián en la ciudad del Turia hiciera frente a importantes obras de rehabilitación en la década de 1640.
El municipio se erigió en el señor de la reliquia en términos enfiteúticos, reservándose el dominio superior o directo y encomendando el útil a los sacerdotes de la parroquia del Salvador, que les sería retirado en caso de incumplimiento. Se amenazó con jugar con las rivalidades en el seno de la clerecía por parte de un consistorio que no vaciló en ofrecer sus recursos propios como garantía de cumplimiento.
La Historia, las mentalidades y las autoridades, en suma, incorporaron San Julián a nuestro patrimonio cultural, hoy en día condensado en forma de festividad entrañable.
Víctor Manuel Galán Tendero.
Imágenes del documento, texto explicativo, transcripción parcial y audio de Radio Requena en:
http://www.requena.es/es/content/documento-del-mes-de-enero-de-2014-sobre-la-reliquia-del-se-or-san-juli-n

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