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Fuente lasprovincias.es

«Ya se nota el olor a descomposición de los peces». Miguel Ejarque fue alcalde pedáneo de la aldea de Hortunas, pedanía de Requena, y uno de los máximos defensores de la recuperación del río Magro, que durante años había sufrido vertidos industriales. Ahora se está planteando no volver a visitar el cauce del río dada su situación actual. «Voy a dejar de ir para ahorrarme los disgustos. Es una vergüenza», lamenta.

La actual sequía, una de las más intensas que ha sufrido la Comunitat durante los últimos años, ha dejado bajo mínimos el caudal del río Magro, tanto que a la altura de la citada aldea no queda más que media docena de pequeñas charcas en las que se han quedado atrapados los peces que han resistido la progresiva desaparición de agua en el río.

El también conocido como «río de los tristes destinos» nunca ha destacado por contar con un caudal desorbitado, pero la desaparición durante los últimos años de las periódicas crecidas ha permitido que prolifere en el cauce maleza y distinta vegetación que, sumado a la falta de caudal, ha propiciado que se creen estas balsas en las que no se renueva el agua. Los peces, atrapados, mueren por la falta de oxígeno. «Hace un olor de miedo», añade Ejarque.

«¿Cómo la Confederación Hidrográfica del Júcar y el Seprona no tomar cartas en el asunto?», se pregunta el vecino. «Y dónde están los ecologistas?», añade.

Al respecto, recuerda también que la depuradora de Requena nutre en parte el río, pero no es suficiente. «Está todo lleno de motores de la agricultura que sacan el agua. ¿No podrían dejar aunque sea un mínimo para que discurra por el cauce?», señala.

El casi inexistente caudal de este río también está afectando a las reservas del pantano de Forata, uno de los embalses más vacíos de toda la provincia de Valencia. «Su mayor afluente es el Magro, de ahí que también esté bajo mínimos», asegura el antiguo alcalde pedáneo. Hoy no llega ni al 5% de su capacidad.

Regino Díez, agricultor de Requena, califica la situación de «desastre total». «Desde principios de año el río ha traído menos agua, pero en cuanto llegó la primavera empezó a secarse», recuerda este labrador. La sequía, y la cada vez mayor presencia de fauna salvaje, como jabalíes y cabras, está dañando seriamente las viñas de la zona. «Es verdaderamente desastroso. Estamos haciendo gestiones para ver qué ayuda nos pueden proporcionar», insiste Díez.

Por su parte, desde la Confederación Hidrográfica del Júcar explicaron a LAS PROVINCIAS que esta zona, aguas arriba del embalse de Forata, «no está influenciada por la suelta de los embalses», ya que el río se nutre del agua de la depuradora de Requena.

«A veces nos solicitan autorización para reutilizar el agua, pero siempre que se da una concesión hay que dejar una determinada cantidad para el río», comentaron desde la Confederación.

Al conocer la noticia, desde la confederación anunciaron también que técnicos de la CHJ se desplazarán hasta la zona para estudiar cómo resolver la situación «y averiguar si se está produciendo algún tipo de incumplimiento», advirtieron.

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